Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 30 de diciembre de 2016 h |

No existe acuerdo sobre cuáles son las mejores herramientas para influir en el precio de los medicamentos, pero los estados europeos tienen claro que los que pagan actualmente son demasiado altos y limitan el acceso de los pacientes. El precio único no está en la agenda europea, ni se le espera. Su lugar lo está ocupando la proliferación de nichos de acuerdos entre estados. En 2016 Europa ha demostrado ser terreno fértil para la cooperación.

Cinco iniciativas (cuatro concretadas y una —la de España y Portugal— en proceso) vinculan ya a más de 20 países. Es lo más cerca que la UE ha estado nunca de conseguir unos precios diferenciales que acerquen a los estados socio-económicamente más similares.

Dos niveles de cooperación

Los ejemplos detectados (ver gráfico) muestran que la colaboración se realiza en dos niveles. El primero podría denominarse como el de las ‘compras informadas’. En él, los países comparten información sobre precios, proveedores y metodologías de evaluación de las tecnologías sanitarias pero llevan a cabo sus adquisiciones de forma individual. El segundo vincula a los participantes directamente a través de centrales de compra conjuntas.