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El Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña ha anunciado la aprobación de un conjunto de programas con una partida de 236 millones de euros para recuperar la actividad sanitaria aplazada durante la pandemia. Esta partida incentivará la recuperación en los hospitales, y con ello se podrán pagar más horas a los sanitarios y comprar los materiales y equipos que sean necesarios.

Los centros de salud tuvieron que alterar su programa en los meses de marzo, abril y mayo para centrarse en dar cobertura a los pacientes que ingresaban enfermos de COVID-19. A finales de junio dicho programa reactivó y, desde septiembre, ya ha comenzado a estabilizarse.

Esfuerzo de los profesionales

La Generalitat destaca que durante el tercer trimestre se ha conseguido realizar el 95 por ciento de la actividad quirúrgica que se hacía en 2019. Estas cifras se han alcanzado gracias al “comportamiento y la responsabilidad extraordinaria que demuestran todos los profesionales sanitarios a diario”, según Adrià Comella, director del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut).

Comella también resalta el hecho de que el personal sanitario “en ningún momento desde el mes de febrero ha tenido un momento de desconexión”. En un primer momento, se vieron inmersos en la primera ola y ahora están recuperando lo más rápido posible la actividad sanitaria no COVID aplazada. El director de CatSalut califica el trabajo de estos profesionales como “extraordinario” y recalca que el principal objetivo de esta segunda ola es no tener que aplazar más actividades: “No nos podemos permitir volver a parar todo“.

Reducción de la actividad no COVID

El Servicio Catalán de la Salud pone el énfasis en tres ámbitos que se vieron perjudicados en los hospitales: intervenciones quirúrgicas, pruebas diagnósticas y consultas. La repercusión directa de la falta de accesibilidad recae principalmente en el tiempo de demora de los pacientes y en la actividad de estos tres ámbitos. Una de las razones por las que se redujo el volumen de la actividad no COVID fue para evitar lo máximo posible que las personas acudieran a los centros sanitarios. Esto se hizo para impedir contagios y para proteger al sistema, que estaba fuertemente presionado.

Intervenciones quirúrjicas

La crisis sanitaria provocó que se hicieran 20.000 intervenciones quirúrgicas menos que el año anterior. Y, en abril, solo se pudieron hacer 4.000 de las más de 30.000 actuaciones que se habían realizado durante el mismo período del año anterior. Sin embargo, Xènia Acebes, directora del Área Asistencial del CatSalut, remarca que los pacientes más graves no han estado desatendidos: “Hemos puesto la atención directa en los procesos más graves, aquellos que pueden poner en riesgo la vida de las personas”.

Acebes puntualiza que la actividad de los procedimientos priorizados clínicamente se mantuvo al 72 por ciento (respecto el mismo periodo de 2019) durante el pico máximo de la pandemia. En el tercer trimestre, a pesar de tener rebrotes en diferentes lugares del territorio catalán, se han ejecutado el 96 por ciento de actividades quirúrgicas en relación al año pasado. Para ejemplificarlo, se detalla que este tercer trimestre de 2020 se ha realizado el 90 por ciento de la cirugía oncológica y el 106 por ciento de la cirugía cardíaca en comparación con el mismo período de 2019.

La actividad sobre los procesos garantizados, cataratas, prótesis de rodilla y cadera, pese a caer de forma muy importante, han ido recuperando la actividad habitual, situándose a los mismos niveles que en 2019.

Pruebas diagnósticas y consultas

En cuanto a los otros dos ámbitos de actuación, las pruebas diagnósticas y las consultas, siguen estas tendencias. La comparación trimestral entre el 2020 y el 2019 demuestra la fuerte caída en el segundo trimestre, donde se hizo el 50 por ciento de las 14 pruebas diagnósticas que se hacían durante el año anterior. Sin embargo, como en los otros casos, se está recuperando esta actividad y en el tercer trimestre aumentó y se realizó un 79 por ciento de pruebas en relación al mismo periodo del 2019.

El volumen de primeras visitas de consultas es también a la baja en el segundo trimestre, pero con una tendencia positiva entre el segundo y el tercer trimestre. En el segundo, se hicieron cerca de 270.000 consultas, que representaban el 49 por ciento de la actividad en el mismo periodo de tiempo del año pasado. A partir de junio y julio aumentaron, hasta llegar al 67 por ciento de consultas respecto al tercer trimestre del 2019.

La recuperación de la actividad sanitaria aplazada se está realizando priorizando las patologías más críticas, con un riesgo más elevado y con más carga de la enfermedad para las personas. Salud hace hincapié en que la tendencia es positiva, ya que, en relación la primera ola, está aumentando tanto en volumen de actividad como en mejora del tiempo de demora. Sin embargo, tanto Comella como Acebes coinciden en que todo ello variará según la situación epidemiológica de la COVID-19.


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