En una de sus recientes comparecencias, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, insistía en que en las próximas semanas España alcanzaría la “velocidad de crucero” en lo que a vacunación frente a la COVID-19 se refiere. Sin embargo, los datos siguen siendo preocupantes. Y es que, aunque hay comunidades que disponen de altos porcentajes de vacunación respecto a las dosis recibidas, otras aún no acaban de coger el ritmo. Cierto es que el reto es mayúsculo. Nunca antes ningún país se había planteado una estrategia de vacunación tan ambiciosa como la actual. Y, quizás, este gran reto necesite de medidas más imaginativas para impulsar las inmunizaciones, con el objetivo siempre puesto en tratar de mitigar al máximo el impacto que la COVID-19 está teniendo en términos sanitarios y también económicos.

Ante un escenario de recursos limitados, países como Reino Unido, Francia, Irlanda o Estados Unidos han decidido incluir a las farmacias para administrar vacunas

Países como Reino Unido, uno de los más azotados por la pandemia en estos momentos, disponen de un ritmo de vacunación nunca antes visto. Ya han administrado dos millones de dosis de la vacuna, con una capacidad de vacunación de 250.000 dosis diarias. Contrasta con los datos de España. Según los datos de Sanidad, un total de 676.186 personas han recibido la primera dosis de la vacuna, lo que supone un 59,3 por ciento de las 1.139.400 dosis entregadas a los gobiernos territoriales. Es cierto que son datos que sitúan a España entre los diez países con mejor ritmo de vacunación, pero se queda lejos de otros, como el citado Reino Unido o Israel, país que más rápido está administrando la dosis.

La imperiosa necesidad de avanzar en las inmunizaciones hace que numerosos países busquen fórmulas imaginativas para realizar las vacunaciones. Alemania dispone de espacios deportivos amplios. Otros, como Reino Unido, Francia, Irlanda, Estados Unidos y Australia ya han confirmado que incluirán a sus farmacias en la estrategia de vacunación. Y es que los recursos son limitados por lo que contar con profesionales sanitarios como los farmacéuticos se hace casi obligado para alcanzar esa velocidad de crucero que busca España. Quizás es tiempo de buscar fórmulas imaginativas porque el tiempo, en pandemia más que nunca, es oro. Más cuando toda Europa se encuentra sumergida en una tercera ola que vuelve a poner en jaque a sus sistemas sanitarios.


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