Esta ecuación por todos conocida se hace extensible a todas las áreas del conocimiento. Pero si nos centramos en el ámbito de la salud, que aquí nos atañe, ¿son suficientes todas las letras de dicha fórmula?

Es una obviedad que la investigación es imprescindible para la curación de las enfermedades que merman a diario la calidad de vida de millones de pacientes en el mundo. Todos aprovechamos cada oportunidad que tenemos para revindicar, con razón, la necesidad urgente de una mayor inversión -tanto pública como privada- en investigación.

Tanto la investigación básica como la aplicada son fundamentales para poder desarrollar (he aquí la “D” de la ecuación) nuevos y novedosos (aquí también tenemos la “i”) fármacos que erradiquen aquellas condiciones que nos afectan y cronifiquen aquellas otras que, a priori, suelen tener un mal pronóstico e incluso un desenlace fatal.

Pero, ¿qué hay de la F (de formación) en la ecuación? ¿no es importante para el progreso de la medicina y el abordaje óptimo de los pacientes invertir recursos y tiempo en formación médica? ¿de qué nos sirven los avances en investigación y desarrollo farmacológico si no se dan a conocer a los profesionales sanitarios? ¿para qué un dispositivo de última generación, por ejemplo, en diabetes, si la enfermera no puede educar al paciente para su correcto uso?, ¿serviría de algo la última inmunoterapia si no se formara al especialista sobre su mecanismo de acción y, por ejemplo, el manejo de los posibles efectos adversos derivados de su prescripción? La respuesta es evidente. No. La formación médica va ligada indivisiblemente a la I+D+i en salud. Decía Gabriel García Márquez que “lo que no se comunica, no existe”. ¿Podríamos hacer extensible sus palabras a la formación médica? Entonces, ¿cuándo empezamos a concienciar sobre la importancia de la formación continua del profesional sanitario? ¿y cuándo vamos a empezar a reivindicar, también, inversión en formación? Empecemos por plantear la idea de que quizás la fórmula del éxito en salud pasa por añadir una letra más a la ecuación: I+D+i+F.