El farmacéutico como agente social en acción comunitaria: experiencia en una zona desfavorecida de la mano de Cáritas

Tribuna de Domingo Ortega, farmacéutico comunitario en Sevilla

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La acción comunitaria es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla. Existe evidencia cada vez más clara sobre la influencia que tiene en la salud la estructura social, política y económica en la que se vive, de forma que pesa más en la salud el código postal que el código genético.

Por otra parte, el objetivo principal dentro de la estrategia social del farmacéutico de cara a la agenda 2030 es que sea motor de transformación social clave para conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sus cinco líneas de acción son pacientes, infancia, mujeres, mayores y colectivos vulnerables. El proyecto que pusimos en marcha desde la farmacia y que ha sido merecedor del Premio Farmacéuticos y ODS, trabaja estas líneas y propone la figura del farmacéutico como parte del equipo motor de la acción comunitaria, acompañando a los pacientes en su proceso de salud y creando y/o potenciando las relaciones y vínculos entre diferentes agentes comunitarios.

Aprovechamos que Cáritas, entre otros muchos servicios, ayuda a los pacientes a pagar su medicación, una labor generalmente realizada por un voluntario sin formación sanitaria específica. La idea es que un farmacéutico aproveche esta gestión, en la que se entrevista con el paciente, para realizar intervenciones en salud. Trabajamos en la zona de Tres Barrios, en Sevilla, conocida popularmente como “Los Pajaritos”, declarado recientemente como el barrio más pobre de Europa. Hemos acompañado a 207 pacientes en la consulta o en sus domicilios. También hemos derivado a las asociaciones del barrio y dado charlas a mayores y madres. Hemos realizado 34 derivaciones al centro de salud, llevado a cabo 13 consultas nutricionales, 97 revisiones de calendarios vacunales, 14 consultas sobre lactancia materna y 63 pediátricas.

Cuando aterrizamos, nos dividimos entre el miedo a lo desconocido y mucha ilusión, ideas, propósitos y protocolos, que en muchas ocasiones no sirvieron para nada porque la realidad nos superó desde el primer momento debido a barreras idiomáticas, económicas, culturales y educacionales. Somos expertos en el medicamento, y debemos acompañar a las personas para mejorar la relación con su tratamiento, pero al mismo tiempo somos acompañados por ellas en el proceso de comprender una realidad que tenemos tan cerca. En otoño tenemos proyectado llevar a cabo unas jornadas de Farmacia y Comunidad en la que pretendemos despertar el gusanillo de los compañeros que quieran iniciarse en la metodología. Invitamos a todos los farmacéuticos comunitarios que estén interesados en asistir que estén pendientes de las fechas, ¡os esperamos!