Premios BiC
Eduard Rodellar
Abogado-Socio, Faus & Moliner Abogados

Aunque de entrada pueda sonarles algo raro, voy a empezar hablándoles de música, pero ya les adelanto que a lo que en realidad quiero referirme es a los estudios clínicos. Para ello me permito tomar prestado como título para esta tribuna, el de esta canción interpretada por Rihanna, incluida originalmente en su tercer álbum de estudio “Good Girl Gone Bad” del año 2007. Dicha canción fue número 1 en muchos países, entre ellos España y, como anécdota, parte de su letra es del propio Michael Jackson.

Precisamente con un título muy parecido (“Que no pare la investigación”) hace unos meses escribí unas líneas también en esta misma tribuna. Decía entonces que en una situación como la ocasionada por la Covid-19 debíamos redoblar esfuerzos para superar las adversidades, y adaptarnos al contexto cambiante de la mejor manera posible, cada uno en nuestra parcela. Añadía que los sectores sanitario y farmacéutico lo estaban (y lo siguen) haciendo con nota, en particular en el ámbito de la investigación clínica.

Continuando con el símil musical, en estos últimos meses también he podido comprobar, como secretario técnico de la Asociación de Promotores Musicales (APM) de España, que el sector de la música en vivo -tan castigado, por razones obvias, por la pandemia- está asimismo redoblando esfuerzos en superar esta crisis.

Entre las diferentes iniciativas que se están desarrollando, me quiero aquí hacer eco de un singular proyecto que aúna esfuerzos de ambos sectores, música e investigación. Me refiero al estudio clínico auspiciado por un socio de la APM (Primavera Sound), la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas y el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona. Según las informaciones disponibles, el objetivo de dicho estudio es evaluar la eficacia de la realización de tests rápidos de detección de antígenos por SARS-CoV-2 como estrategia de cribado a los asistentes a un concierto de música en directo en un entorno cerrado. En concreto, se prevé que participen en el mismo más de un millar de personas, a los que se les harán estos tests rápidos antes y después del concierto. Todos aquellos que prevean asistir al concierto habrán respondido previamente un cuestionario de salud, que permitirá descartar las personas con síntomas compatibles con Covid-19, o a los tuvieran patologías previas susceptibles de un mal pronóstico de la enfermedad en caso de contraer la Covid-19. En todo caso, los que finalmente accedan dentro del local deberán llevar en todo momento mascarilla de protección.

En definitiva, un buen ejemplo práctico del relevante papel que pueden llegar a jugar los estudios clínicos, y su impacto en los diferentes sectores de nuestra economía; en este caso concreto, ayudando a la búsqueda de fórmulas que garanticen la creación de un ambiente seguro, en tiempos de Covid-19, para la realización de eventos con gran afluencia de público.

Por favor, sigámosle dando a la investigación la importancia que merece y, sobre todo, ¡que no pare la música!