María José Villafranca Doiz, presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Teruel

Llegó la pandemia y el aislamiento y la distancia social han aumentado los efectos negativos de la soledad no deseada, impactando brutalmente en las personas mayores, pero también en otros colectivos vulnerables. Los farmacéuticos somos sensibles a estas situaciones porque atendemos al paciente con sus tratamientos, pero también con todas sus circunstancias, somos la antena de la sociedad detectando sus problemas, carencias, necesidades y dificultades.

Por ello, como colectivo farmacéutico, hemos querido dar respuesta a todos los retos sociales que se nos presentan y lo estamos haciendo firmando alianzas, acuerdos y adhesiones a proyectos de responsabilidad social, alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. La pandemia ha dado a la farmacia la oportunidad de mostrar, entre otras muchas cosas, su lado más social y su compromiso con la sociedad a través de la cercanía y sensibilidad con los más vulnerables

En este escenario, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Teruel ha encontrado el mecanismo para dar respuesta al actual y creciente problema de soledad a través del proyecto ACOMPAÑANDO-Teruel que surge tras detectar diferentes necesidades y vulnerabilidades de los vecinos, a través del programa “Aislados, pero no solos” durante el estado de alarma. Entre las necesidades más destacadas se encuentra la soledad de las personas agravada durante el confinamiento, pero que permanece tras este.

Desde el Colegio colaboramos en este proyecto con el objetivo de luchar contra la soledad de los turolenses, mediante la participación de las farmacias en la difusión y detección de personas en situación de soledad. Ciudadanos que puedan ser susceptibles de atención por parte del programa de apoyo para favorecer la creación de vínculos que les permitan superar el aislamiento y vivir plenamente la vida colectiva buscando afinidades y generando vínculos. La acción se lleva a cabo a través una red humana integrada por más de cien voluntarios contra la soledad que acompañan a las personas tomando un café, dando conversación o ayudando a desahogarse emocionalmente. Cuando la situación sanitaria lo permita se llevarán a cabo encuentros y actividades más grupales. A día de hoy se ha atendido la demanda de unos 40 afectados.