Fórmulas para aliviar la presión asistencial

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No hay fórmulas mágicas, pero los sistemas públicos de la UE siguen preocupados por la mayor demanda de servicios sanitarios y la presión asistencial que conlleva.

Para abordar este problema, en los últimos años algunos países pusieron en marcha copagos por visita médica y los más habituales en la prestación farmacéutica.

Italia, Alemania, Francia o Reino Unido cuentan con distintos tipos de copago. Existe una relación directa entre el copago y el uso de los servicios sanitarios o el consumo de medicamentos.

Copago farmacéutico

Sin embargo, esta medida es compleja de poner en marcha y no suele gustar por sus potenciales efectos sobre la opinión pública. El anuncio de un copago es algo que ningún político desea hacer. España ha ido disminuyendo el único copago que posee, el farmacéutico. En la actualidad, hay 7 millones de personas exentas de copago farmaceutico en España, 5 millones más que hace cinco años, según informa FEFE.

Presión asistencial

En Reino Unido han preferido probar con otra estrategia para tratar de aliviar la presión asistencial, “la más grave de los últimos 10 años”, como la han calificado desde el ejecutivo británico.

Una campaña a 3 años trata de estimular al uso de la telemedicina como alternativa a acudir a un centro sanitario. La misma campaña sirve para animar a las personas que sospechan de un cáncer que acudan a su médico, dado el repunte en el diagnóstico del cáncer observado tras la pandemia. The Lancet Oncology ha criticado por contradictoria esta campaña, ya que anima a acudir al médico general y a no hacerlo al mismo tiempo.

Sin embargo, concienciar a la sociedad sobre el cuidado de los centro sanitarios, evitando su uso innecesario o recurriendo a la telemedicina, es una buena opción. Pero el riesgo de que la medida tenga sus efectos colaterales también existe.

Viejos problemas y nuevos exacerbados

El principal problema de los sistemas sanitarios antes de la pandemia era la adecuada financiación para una demanda creciente. Con la llegada del invierno, y el incremento de infecciones respiratorias víricas, estamos acostumbrados a la saturación periódica de las urgencias hospitalarias y de los centros de atención primaria.

Pero en la actualidad, esta situación se ha visto exacerbada aún más por el incremento de infecciones víricas que vienen en el contexto de un sistema sanitario que se estaba recuperando.

No sólo vamos a tener que resolver la adecuada financiación de la sanidad en todos los países, sino que deberemos preparar el sistema para nuevos escenarios que eviten que los pacientes que más lo necesitan deban esperar junto a otras personas con síntomas menores. Pero actuar sobre la demanda exige una sociedad preparada y solidaria, quizás un cambio de hábitos. Si una campaña de publicidad puede facilitarlo, sin duda será un camino a seguir, como en Reino Unido.