Productos falsos en internet

1987

El mercado de medicamentos y productos sanitarios falsificados ha sido objeto de preocupación durante años en todo el mundo y en España. Aún recuerdo una imagen de una persona muerta en un oscuro callejón, en un anuncio del Sistema Sanitario de Reino Unido (NHS en sus siglas en inglés). El anuncio afirmaba: “Alguien ha cometido un crimen” y mostraba la dura imagen de una persona tendida en el suelo, que se intuía había consumido un medicamento falsificado.

La pandemia, caldo de cultivo de falsificaciones

Nunca antes habían proliferado tantas webs de manera tan simultánea. Son webs ilegales de ventas de medicamentos y productos sanitarios falsos. No tienen controles sanitarios ni autorización. En muchos casos, el medicamento carece del principio activo que dice ofrecer. Y cuando lo tiene, no ha pasado los controles de calidad oportunos y son un riesgo para la salud.

Una nueva operación PANGEA mundial ha cerrado 113.000 webs y detenido a 277 personas en la decimocuarta vez que esto sucede.

Quienes cometen la imprudencia de comprar en internet sin las debidas precauciones, son las víctimas propicias.

Los habituales hasta ahora eran medicamentos falsificados hipnóticos, sedantes, para la disfunción eréctil e incluso tratamientos oncológicos. La lista se ha incrementado en la pandemia con los test de diagnósticos de COVID-19 o con mascarillas. Quien haya usado estos test para saber si está infectado, sería como preguntar a una moneda a cara o cruz.

La “comodidad” de pedir on-line

El auge del entorno digital ha tenido como caldo de cultivo la pandemia. La mayor demanda de compras online de productos en general también ha impulsado la compra de productos para la salud, sin las debidas garantías en muchos casos.

Canal asegurado

Por eso es preciso que la distribución farmacéutica fortalezca su presencia digital y apoye la digitalización de las boticas. Porque los intentos de entrada fraudulentos seguirán existiendo, y es preciso ofrecer garantías y nuevos servicios. Un camino que la distribucion farmacéutica ya ha comenzado.

Muchas personas que no puedan acudir a la farmacia deberían estar amparadas por una regulación que evite la mala decisión de comprar en internet sin garantías. En este sentido, las nuevas regulaciones en marcha, que aseguren en qué circunstancias se puede dispensar en domicilios, serán de utilidad.

Grandes distribuidores: la siguiente competencia

Pero llegará un momento, que está aquí prácticamente, que la venta on line de determinados productos sanitarios llega de la mano de competidores que cumplen la ley.

En algunos países, incluso, la venta de medicamentos a través de internet está autorizada, en este caso con una farmacia detrás. Grandes operadores como Amazon también lo tienen entre sus prioridades, como lo ha sido introducirse en los servicios de distribución de películas o de alimentación.

La farmacia también debe dar la garantía de la calidad de muchos productos sanitarios o de higiene que no son medicamentos. Y deberán elaborarse los planes estratégicos que aseguren la adaptación a los nuevos entornos sin renunciar a las fortalezas de la botica: su proximidad y su profesionalidad.