Porter inspira a los gestores sanitarios

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Michael Porter (74 años) es una referencia en el mundo de la estrategia empresarial. Reformuló en los años 80 conceptos, como las 5 fuerzas competitivas, tenidas en cuenta por la mayoría de las empresas que lideran los mercados en todo el mundo. Las teorías de Porter se abordan en todos los MBAs alrededor del planeta, y su cátedra en Harvard le evidencia como un referente indiscutible.

Pero Porter se ha ocupado poco de la sanidad…hasta ahora. Resulta muy revelador sus afirmaciones sobre el descubrimiento de la sanidad. La inauguración en Barcelona, de la mano del IESE del bien nombrado “Changing Health” ha servido para reivindicar el nuevo papel que Porter anuncia en la necesidad de redefinir la sanidad.

Michael Porter, economista y profesor de Harvard.

Inauguracion del curso del IESE

Boehringer Ingelheim ha acertado con el evento y su presentación, y ofrece un estímulo para que las mentes que rigen y gestionan la sanidad sean conscientes del reto que afrontan.

La sanidad está en transformación, y ese cambio tienen que ver, como no, con la cronicidad y con los efectos de la pandemia en que seguimos inmersos, y de los riesgos ciertos futuros. Si esta iniciativa seguirá durante 2022 será testigo de la necesidad de legisladores, gestores y profesionales de reinventar la sanidad.

El problema ya no será sólo cuánto queremos destinar a la sanidad, sino decidir qué apuestas son las claves (las “fuerzas competitivas”) que permitirán hacer frente a los nuevos retos. La estrategia primero, y la táctica o el plan de acción, después.

“Es cierto que la pandemia lo ha acelerado todo, y especialmente las necesidades crónicas”

Necesidad de marco legislativo

Pero la realidad es que nuestra sanidad necesita una renovación en materia legislativa: llevamos más de un decenio sin revisar muchas de las principales materias saniarias (cohesión, calidad, profesiones, gestión, farmacia…) la lista es interminable.

Es cierto que la pandemia lo ha acelerado todo, y especialmente las necesidades crónicas. Estamos observando muestras en Gobierno y oposición de que hay que empezar a reorganizar la sanidad. A pesar de que las CC.AA. tienen la mayoría de las competencias sanitarias, no se puede relegar en excflusiva a las regiones la tarea del modelo sanitario del futuro (y del presente). Si lo hacemos, unas saldrán adelante y otras se quedarán estancadas.

España debe avanzar sin fisuras en las regiones. El Ministerio de Sanidad puede liderar estos cambios y facilitar la regulación que los impulse.

“Midan su actividad”

No es una opción que los cambios necesarios se aceleren (si ese fuera el caso) sin el apoyo legislativo oportuno ni los recursos. Los directivos de la salud escucharon de labios de Michael Porter que “empezaran a medir para obtener objetivos concretos y areas de mejora”. Tan obvio para la audiencia como difícil de asumir: no estamos aún en ese momento. Esta reflexión, no por evidente, pasó desapercibida a la audiencia.

“La sanidad se mide de forma permanente, pero la información no se ha transformado en su totalidad en conocimiento

Medir para transfromar

La sanidad se mide de forma permanente, pero la información no se ha transformado en su totalidad en conocimiento en España. Al menos, no lo ha hecho de una forma generalizada. Cuando lo ha hecho, el esfuerzo es ímprobo y aislado.

La escasa interacción digital de historias clínicas, información entre hospitales o entre CC.AA y el propio ministerio es un hecho que se ha debatido en sede parlamentaria. Y aquí seguimos.

La calidad tiene por objeto medir y plantear objetivos de mejora. Pero hay que dotar de interoperatividad, transparencia de la información en las administraciones, acceso de los profesionales a la información y medios tecnológicos para hacerlo posible. Parece que en España estos cambios ya reclamados tardarán en llegar. Se trata de cambios demandados antes de la pandemia, y ahora se hacen críticos para afrontar los retos asistenciales. Es preciso comprender que sin estos cambios España no puede plantearse un futuro prometedor en materia sanitaria.