Objetivo mundial: Vacunar al 70% de la población

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Nadie lo duda: es impensable salir de esta crisis sin avanzar al mismo tiempo en la vacunación del mundo menos desarrollado. Los países ricos (Occidente) se están volcando en sus propios planes de vacunación.

Nueva Zelanda y España han sido los únicos países que han comprometido millones de dosis de las vacunas que adquieran para el mundo en desarrollo. España destinará entre el 5-10% de las vacunas que adquiera a latinoamérica.

Una oferta oportunista

La prensa internacional se ha hecho eco de la suspensión de las patentes propuesta por el presdidente de Estados Unidos Joe Biden. Le recuerda que lo importante es facilitar el acceso a las vacunas, sin vacunas para todos no saldremos de esta pandemia. Pero antes, Estados Unidos había sido criticado por no facilitar las exportaciones de componentes de vacunas o de las propias vacunas.

Estados Unidos afronta la “recesión más grave de la era moderna“. Quizás por eso aprobaron una normativa que regula controlar la producción interna (Defence Production Act) que ha limitado exportaciones de vacunas y de sus componentes a otros países.

Producción mundial

Las compañías farmacéuticas tienen más de 200 acuerdos de producción que van a proporcionar en 2021 hasta 10.900 millones de dosis de vacuna contra la COVID-19. No obstante, parece que esas vacunas se van a quedar en los paises ricos que las han encargado, y que irán liberándolas a medida que “les sobren”.

Los países en vías de desarrollo tienen la iniciativa COVAX que está financiada por las grandes potencias mundiales. Pero es preciso ir más allá. La UE, el G-20 y COVAX se han comprometido a proporcionar 1.800 millones de dosis de vacuna de COVID-19 que permitirá vacunar al 30% de la población de 92 países menos favorecidos. Supone la mitad de la población adulta de estos países. Pero el periodo para cumplir este compromisop sigue siendo crucial.

Patentes

Algunas voces se han alzado para criticar que la suspensión temporal de la patentes de las vacunas de COVID-19 realizada por el presidente Joe Biden es un gesto para la galería. La realidad es que la suspensión temporal de las patentes se produciría, como pronto, a final del año. No hay tiempo para eso: la producción de vacunas debe acelerarse de manera inmediata.

Si se trata de incrementar el acceso a la vacuna COVID-19 el camino debe ser otro: la cooperación y la transferencia de tecnología ordenada a base de acuerdos. De más acuerdos.

¿Podemos vacunar al 70% de la población mundial?

Para alcanzar el 70% teórico de vacunación de la población mundial se puede estimar mediante la capacidad de producción actual. Según sea esta, se podría emplear entre 6 meses o 2 años en producir dosis para vacunar a la población suficiente para alcanzar algo parecido a la inmunidad de grupo.

Para ello, asumimos la teoría poco realista de que todas las vacunas producidas se pudieran administrar de manera global en todo el mundo, tanto los países ricos como los que no lo son tanto.

El rango de producción teórica de vacunas de COVID-19 (dosis) por mes se sitúa en la actualidad en 500 millones de dosis (mayo de 2021). Si se produjeran 1.200 millones de dosis al mes, se podrían tener dosis para vacunar al 70% de la población mundial, según un informe The Economist, en tan sólo 6 meses. Se podría alcanzar una protección mundial en 2021.

Sin embargo, producir a esas capacidades exige una precisa y constante respuesta de los proveedores. Las materias primas, componentes y demás sustancias empleadas en la fabricación de vacunas muestra la complejidad de su producción en general y de las de COVID-19 en particular.

Componentes de las vacunas

Se han desarrollado tres tipos de vacunas: basadas en RNAm, DNA introducido con vectores (Adenovirus) o distintas proteínas (antígenos) de SARS-CoV-2. Nuclétidos, proteínas, adyuvantes y más de 230 componentes son requeridos para la fabricación de una dosis de vacuna de COVID-19. La demanda de todos estos componentes se ha incrementado de forma exponencial. Romper el stock de alguno de ellos tendría consecuencias desastrosas en la producción de vacunas de manera global.

Construir nuevas plantas de producción de vacunas, y facilitar la transferencia tecnológica necesaria, no se puede hacer de manera rápida. Y menos aún si se produce una suspensión de las patentes. Incluso los más vehementes con el sector farmacéutico reconocen que deben ser acuerdos que son difíciles de gestionar.

A la complejidad del proceso se le une la particularidad de cada planta de producción y el know-how que no está escrito, y que es parte del personal de producción y de su conocimiento. No se reclutan ni entrenan técnicos y gerentes de producción en 6 meses, como podemos imaginar.

¿Que vale salvar al mundo antes?

La revista Science calculaba el pasado marzo la pérdida económica mundial evitable durante la pandemia. Se hubieran ahorrado las economías 5.000 billones de dólares ( el trillion anglosajón) si se hubiera realizado la inversión adecuada en vacunas para todo el planeta. Sin duda, hacer las cosas antes, y hacerlas mejor, es mucho más rentable que tratar de solucionarlo después con más fondos o compromisos por cumplir.