Naturaleza y cambio climático: La ampliación del aeropuerto de El Prat

2268

En los años 50 en Estados Unidos durante la “caza de brujas” de la 2ª guerra mundial y la posguerra, todo aquel acusado de ser “comunista” sufría el peso de la justicia, el descrédito y el fin de su carrera política o profesional. La demagogia, frente al miedo al totalitarismo comunista de la Unión Soviética, servía de excusa para los intereses locales y mezquinos de unos pocos con responsabilidades en el Gobierno Federal de Estados Unidos. Años después todos reniegan de esa época.

“El cambio climático es una prioridad pero no puede ser excusa sin base científica ni proporcionalidad que impida el progreso y el empleo”

Barcelona, El Prat

En el siglo XXI en España, cualquier comentario o queja sobre la preservación de la naturaleza sirve de argumento para intereses también demagogos. Algunos políticos quieren ser abanderados de una causa verde en exclusividad, aprovechando cualquier oportunidad, sin revisar su proporcionalidad. Estos argumentos “verdes” chocan contra el sentido común y los beneficios para la economía y el progreso. Esto está ocurriendo con la ampliación del el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.

El cambio climático es una prioridad pero no puede ser excusa sin base científica ni proporcionalidad que impida el progreso y el empleo. La ampliación del aeropuerto internacional de El Prat y su extensión hacia una zona del delta del Llobregat es el ejemplo.

Proyecto aprobado y paralizado

El Gobierno de España había desarrollado un proyecto de ampliación con 1.700 millones de euros de inversión que duplicaría el número de pasajeros del Aeropuerto de El Prat hasta 2031. La inversión crearía 80.000 puestos de trabajo, de los cuales 50.000 sería permanentes.

“No hay nada que contribuya más a la salud de las personas que tener un empleo digno”

El acuerdo entre el Gobierno de España y la Generalitat se cerró el pasado 2 de agosto, pero ahora se ha paralizado porque el Govern de la Generalitat no quiere que se vean afectados los terrenos naturales protegidos de la Ricarda, en el delta del Llobregat.

En la zona mencionada, los ecologistas y defensores de su conservación, destacan que es un lugar de destino preferido de aves migratorias, con fauna del entorno y vida acuática. En la zona también se sitúa la Casa Gomis, bien de interés cultural.

“Una casa y un lugar de preferencia migratoria, donde se pueden también reubicar las aves que ahora viven en la zona, no puede condicionar 2 puntos del PIB de Cataluña

Una Casa y la fauna del entorno

Una casa y un lugar de preferencia migratoria, donde se pueden también reubicar las aves que ahora viven en la zona, no puede condicionar 2 puntos del PIB de Cataluña. No todo vale para la defensa de la naturaleza (y por ende de la excusa del “cambio climático”), porque existen vías de compensar la alteración del ecosistema.

La Ricarda no es el Amazonas y no es el pulmón de Barcelona. Las aves migratorias seguirán migrando, más abajo o más arriba en la costa. Puede invertirse mucho dinero en cualquier otra zona del litoral catalán y crear un parque protegido destinando los recursos que se quiera, si ese el problema.

Salud y empleo

No todo vale cuando se habla de conservar la naturaleza. No hay nada que contribuya más a la salud de las personas que tener un empleo digno. Entre buscar alojamiento a unas aves (que nadie dice que las exterminen) y el empleo para 80.000 personas, me quedo con la creación de empleo en Cataluña y el progreso de Barcelona.

No todo vale para justificar que se defiende a la naturaleza, y las razones y la ciencia deben justificar la proporcionalidad de las medidas.