Manuel Martínez tiende la mano al Consejo General

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Manuel Martínez, presidente del COF de Madrid, ha tendido la mano durante su toma de posesión al Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacia (CGCOF). No sólo era esperable sino la evidencia de que comienza un nuevo ciclo de 4 años, o quizás 2 mandatos seguidos que lo alarguen 8 años.

Pero antes deben ocurrir muchas cosas, entre ellas que la gestión del Colegio, sus iniciativas, sus propuestas y los compromisos electorales se cumplan. Ese es el mensaje que el presidente del COF ha lanzado durante su toma de posesión, citando expresamente sus compromisos electorales y la transparencia.

“Con un discurso completo y sereno, manuel Martínez seguirá la senda de colaboración con la consejería de sanidad que tan buenos frutos le ha dado al presidente saliente Luis González

Discurso sereno y completo

Martínez es un hombre tranquilo que no dudará en defender la profesión farmacéutica y la oficina de farmacia, porque es su “otra pasión” como afirmó.

Atrás quedan las pocas y oportunistas quejas marginales de sectores poco significados y de miedos infundados sobre la ley de Farmacia. Una ley que es necesaria, que ha sido ampliamente debatida y que entra en cuestiones que son una nueva realidad necesaria para la sociedad madrileña, con o sin pandemia.

Los colegiados votaron mayoritariamente a los candidatos que apoyaban la Ley de Farmacia y que sabrán desarrollar determinados apartados, matizarlos o incluso interpretarlos de manera correcta, que de todo ha habido. Una ley que sigue su curso y avanza en Madrid, pero no debiera tardar en replicar las necesidades que aborda en el resto de CC.AA.

Una nueva relación con el Consejo

Los Colegios y el CGCOF deben tener una relación fluída y abierta. Pero eso es responsabilidad de las dos partes. Madrid ha estado ausente de las actividades del Consejo durante años, debido a que no se encontró el espacio de convivencia y armonía necesario.

Y la necesidad de recuperar esa relación también pasa por redefinir el papel de ambas instituciones, respetar sus espacios y sumar en sus acciones. Una responsabilidad que deben impulsar las cúpulas del Colegio y del Consejo y que redundará en el refuerzo de ambas instituciones.

Pero el sólo anuncio no indica nada y “nada sucederá hasta que algo no empiece a moverse”, como decía Albert Eistein. Ese primer movimiento debe ser que el COF de Madrid debe facilitar que el “blanco” de la Comunidad de Madrid en los mapas de proyectos del CGCOF desaparezca cuando se valora todo el territorio.

Por parte del Consejo debe respetarse el papel del COF de Madrid, que más allá  de los cargos, debe tener su cuota de voz e influencia, algo que debe recuperar más pronto que tarde.

El presidente y la normativa electoral

Las preocupaciones sobre las “intervenciones externas” en el proceso electoral, acusaciones incluídas, han quedado disipadas tras el resultado. Eso no ha evitado conflictos por unas normas, en ocasiones, poco claras y por el papel de la propia Junta Electoral.

Dichas normas deben aclarar mejor el papel y las competencias de una Junta Electoral que ahora no es profesional ni tampoco representativa, por ser aleatoria y por sorteo. Quizás por eso el presidente Manuel Martínez ha anunciado lo que puede ser una reflexión para modificar las normas electorales.

De hecho,  los aspectos que pueden afectar a la “reputación del Colegio”, como así indicó el presidente del COF de Madrid, obligarán a tener unas reglas más claras y menos interpretables sobre lo que es un voto válido o no.

Manuel Martínez habló en su discurso de una manera sincera y constructiva en relación a mejorar la normativa electoral y evitar algunos conflictos, como el acontecido con el recuento de votos. Porque es la arbitrariedad en las decisiones de la Junta Electoral lo que es preciso eliminar, aclarando mejor las reglas, preservando asi la reputación y evitando el conflicto en las elecciones del COF de Madrid.

La distribución

La decisión de operar con una u otra distribuidora farmacéutica, sea cooperativa en su mayoría o sea una compañía, depende de cada colegiado titular de cada oficina de farmacia.

Madrid es una importante plaza para el líder de la distribución española, Cofares, como lo es para el resto de la distribución, en la cuota correspondiente.

El presidente del COF decidirá muchas cuestiones que pueden ofrecer visibilidad a unas u otras distribuidoras farmacéuticas, sin duda. Y eso es prerogativa suya y de la Junta de Gobierno. Pero atribuir un efecto real de mercado a las simpatías o preferencias de un nuevo equipo (y asumir cuáles son estas preferencias) es más una imaginación para unos y otros que una realidad.

Las cuotas de la distribución no es una batalla que les interese a los colegiados de oficina de farmacia; ya toman sus decisiones cada día al respecto. No hay nadie con capacidad de cambiar de manera relevante una cuota de mercado por representar o presidir a los colegiados de Madrid. Nada lo puede cambiar excepto las propias distribuidoras farmacéuticas con sus actividades. El mercado es libre y las decisiones en relación a este y otros temas de las oficinas de farmacia siguen estando en cada botica con sus farmacéuticos titulares.