Manifestaciones del 8M: la coherencia de Carolina Darias

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La ministra Carolina Darias ha hecho lo que se espera de una ministra de sanidad en plena pandemia. Su coherencia al anunciar que no acudirá a ninguna manifestación del 8M le proporciona credibilidad y un profundo respeto por parte de todo el sector sanitario.

Feminismo y salud están en el mismo lado

Hemos visto esloganes de ideología exacerbada, anteponiendo la salud al feminismo, como si fueran partes contrarias. Feminismo y salud están en el mismo lado. Como lo están todas las mujeres que luchan por los mismos derechos y por la igualdad real. “Prefiero morir de coronavirus que de machismo” es una cruel premonición vista hace ahora un año en el fatídico y triste 8M del 2020. Muchas han sido las mujeres que han muerto de coronavirus, y no han podido escoger preferencias.

La ministra Darias ha afirmado que es de sentido común no acudir a ninguna manifestación con motivo del 8M

La ministra Darias ha afirmado que es de sentido común no acudir a ninguna manifestación con motivo del 8M, día internacional de la mujer. Darias no necesita demostrar nada: ni su feminismo ni su capacidad de entender que es una imprudencia cualquier manifestación multitudinaria ahora.

Carolina Darias

La ministra Darias puede que sea criticada por ignorantes que no entienden los principios básicos de la salud pública. Pero se ha ganado el respeto de las mujeres sanitarias que se han quejado de las posturas ambiguas que ha habido desde algunos sectores de la sociedad y de la política.

8M: el dia de la marmota de nuevo

Volvemos a un día de la marmota en el que una parte de las organizaciones feministas vive en una realidad paralela a la pandemia. Algunas organizaciones, empeñadas en manifestarse a toda costa, muestran poco o nulo interés por las propias mujeres. Les invito a los que quieren juntarse el 8M a que lean el informe sobre el impacto de la Covid-19 en las mujeres. Verán que hay una tendencia a una mayor exposición a los contagios por parte de las mujeres. Y la razón en muy sencilla: las mujeres son más enfermeras, son más farmacéuticas, son más médicas y suelen ser las que cuidan a los mayores o a las personas que necesitan especial atención en sus casas.

Más mujeres, más contagios de Covid-19

El informe “impacto socioeconómico de la Covid-19 sobre mujeres” realizado por la Comunidad de Madrid, ha analizado más de 100 indicadores estadísticos. El mismo corrobora que las mujeres del personal sanitario (médicas, enfermeras y farmacéuticas) son el 72,5% de media. También son mayoría entre el personal que trabaja en residencias de ancianos (77,8%).

No debería haber ninguna duda de que la primera línea sanitaria se compone de una mayoría de mujeres

No debería haber ninguna duda de que la primera línea sanitaria se compone de una mayoría de mujeres. Por eso, resulta paradójico que el derecho a la salud de la mujer, a no enfermar por la incompetencia de algunos cargos (como el delegado del Gobierno en Madrid) sea pisoteado. No es de recibo que el movimiento feminista ignore derechos de la mujer. Nada legitima manifestarse poniendo en peligro la salud de mujeres y hombres.

O quizás es que, por encima del fin que se persigue (los derechos y la igualdad de la mujer), están los medios: tener su protagnonismo un día. Una manifestación para que las siglas de algunas organizaciones salgan de un ostracismo que el 8M cura durante un día. Y el resto del año, ya se verá.

ERTES y paro en mujeres

Si la salud de la mujer no es relevante para los que animan a manifestarse en tiempos de pandemia, que se fijen en la independencia socioeconómica de todo ser humano, y de las mujeres en especial. Sin independencia económica no hay libertad. Sin trabajo no hay proyecto de vida. También los ERTE se ceban en las mujeres y las sume en el riesgo de un paro al final del túnel. De hecho, las mujeres acumulan más bajas laborales durante el año en el informe de la Comunidad de Madrid.

Ya tuvimos un 8M innecesario en 2020 y algunas personas no han aprendido.

Ya tuvimos un 8M innecesario en 2020 y algunas personas no han aprendido. Tampoco ha aprendido el delegado del Gobierno, José Manuel Franco, con la idea de permitir “pequeñas manifestaciones de 500 personas”. Se gritará,  se pondrán mal las mascarillas y se producirán contagios. Y muchas mujeres sufrirán más la pandemia, de nuevo. El año pasado, incluso, se escupió a otras mujeres que se manifestaban, porque pertenecían a otros partidos que no eran bien recibidos por algunos grupos extremistas. Pero ese es otro debate.

No sabía que el delegado del Gobierno en Madrid fuera epidemiólogo y haya fijado la cifra de 500 personas juntas en “micromanifestaciones”. Le recordaría que en este país seguimos en estado de alarma, no podemos reunirnos más de seis en restaurantes en Madrid (por ejemplo) y tenemos toque de queda en todas las CC.AA. El día de la marmota se repite, pero una marmota estúpida que vuelve a cometer el mismo error.