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España no ocupa un mal lugar en el ranking de tiempos de demora para la aprobación de un nuevo medicamento. Tras la aprobación de las autoridades europeas (EMA) se pone el reloj en marcha. Encabeza el ranking de los países más rápidos Alemania, con 127 días de media entre la aprobación de la EMA y la comercialización. A la cola se sitúa Polonia, con 823 días. España, a lo largo de 2019, se situó en 414 días de media, detrás de 9 países.

Tiempos razonables para aprobaciones

Es necesario abrir un diálogo desde las administraciones, las compañías y las sociedades cientificas sobre qué tiempos son razonables para que los pacientes tengan la oportuniad de que se les prescriba un nuevo medicamento. Es cierto que los pacientes siempre querrán que los medicamentos estén cuanto antes. Pero ¿alguien puede quejarse por eso? ¿No es lo que haríamos todos? En todo caso, es muy importante que desde los representantes de los pacientes se trabaje con el compromiso por la sostenibilidad, como ya les trasladó en persona a comienzos de este año el ministro Salvador Illa.

La existencia de alternativas a esos tratamientos debería ser un factor relevante a la hora de facilitar el proceso de aprobación y financiación

Algunos tratamientos serán disruptivos y no deberían demorarse en su disponibilidad. La existencia de alternativas a esos tratamientos debería ser un factor relevante a la hora de facilitar el proceso de aprobación y financiación, en su caso, en España.

Si en los procesos de registros de la EMA o la FDA existen los “fast tracking” que aceleran los mismos, España debería tener una figura similar, y definida. Lo que ocurre ahora es que el contexto político y social marca la rapidez, pero son casos excepcionales y sin una normativa clara que la soporte.

Lo que ocurre ahora es que el contexto político y social marca la rapidez en la aprobación de un nuevo medicamento

Acelerar la aprobación de comercialización de un nuevo medicamento puede resultar crucial para mejorar la calidad de vida de los pacientes y facilitar el control de las enfermedades por los médicos.

No debería ser una cuestión sólo de conseguir las mejores condiciones para cada una de las partes interesadas. Por eso, resulta imprescindible abrir un debate sobre procedimientos de evaluación, tiempos y condiciones.

La situación ideal

España es el país de la UE en el que se paga menos por la asistencia sanitaria pública (es gratuita) y por los medicamentos (copago).

No cabe duda de que no es ni homogéneo ni aceptable los excesivos tiempos de demora en la disponibilidad de los medicamentos en muchos países de la UE. Ni siquiera la media es aceptable, ya que implica una espera de casi un año y medio. Pero además de la espera, no todos los medicamentos consiguen la financiación pública. España mejora en este caso, y vuelve a mostrar una cara de generosidad, como en el resto de la contribución del paciente al gasto sanitario público: el más bajo de europa. Sí, los españoles y españolas son los europeos que menos pagan por su asistencia sanitaria (es gratuita) y por los medicamentos. El pago de los pacientes en España seguirá bajando, ahora que desde el Gobierno quieren seguir impulsando las eliminaciones de los copagos, ya marginales, que aún existían.

Entre las medidas que se anuncian se incluye la financiacción selectiva, lo que dificultará que los medicamentos se financien en la misma proporción que ahora.

El presupuesto aprieta

La otra cara de la moneda la representa las propuestas de recorte o dificultad en el gasto en medicamentos con cargo a fondos públicos. Entre las medidas que se anuncian se incluye la financiacción selectiva, lo que dificultará que los medicamentos se financien en la misma proporción que ahora. En la actualidad, el 58% de los medicamentos oncológicos aprobados por la EMA son financiados en España.

Si se endurecen las medidas, se establecen criterios más difíciles de cumplir, se corre el riesgo de que este porcentaje disminuya. Quizás no podamos permitirnos llegar a financiar el 98% de los medicamentos aprobados por la EMA, como hace Alemania, pero habrá algún punto intermedio.