La vacunación sigue siendo la mejor protección frente a la gripe estacional

Por Xavier Cabarrocas, Associate Director, Medical Affairs. CSL Seqirus

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Por Xavier Cabarrocas, Associate Director, Medical Affairs. CSL Seqirus

El virus de la gripe estacional regresa cada otoño y lo hace tras haber mutado con respecto a la temporada anterior. Por eso es fundamental el trabajo conjunto de todos los agentes implicados junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para rastrear la evolución del virus y producir vacunas que permitan una mejor planificación, garantizando una correcta prevención en poblaciones vulnerables.

En la campaña 2018-2019, la última previa al impacto de la pandemia COVID-19, se estima que 490.000 españoles fueron atendidos por gripe en centros de atención primaria y 35.300 fueron hospitalizados, según datos del Instituto Carlos III. Además, sólo el 54% de los mayores de 65 años se vacunó contra el virus, lejos de la cobertura del 70% recomendada por la OMS. Este año, según los datos del II Estudio de percepción de la sociedad española sobre la vacunación antigripal, elaborado por GAD3 con el apoyo de CSL Seqirus, la cifra de intención de vacunación entre este colectivo ha aumentado hasta el 80%. Sin duda, estos datos demuestran cómo el impacto de la pandemia de SARS-CoV-2 ha contribuido a concienciar sobre la importancia de la vacunación frente a los virus que causan infecciones respiratorias, como es el caso de la gripe estacional.

Como expertos, hacemos mucho hincapié en la necesidad de que los mayores de 65 años se vacunen frente a la gripe en cada campaña, entre otros motivos, por la disminución de respuesta inmunológica que sufre el organismo con el paso de los años. Por ello, también debería ser fundamental valorar la posibilidad de que, siempre que sea posible, se administre a cada grupo de edad la vacuna más adecuada en función de sus características y necesidades. En el caso de los mayores de 65 años, debe tenerse en cuenta la posibilidad de administrar vacunas de inmunogenicidad aumentada, más adecuadas para este rango de edad.

Ante esta realidad, es aún más importante que todos los actores implicados trabajen con previsión en una correcta estrategia de vacunación de los grupos poblacionales de riesgo, teniendo en cuenta la intención de vacunación de la población, las recomendaciones de los expertos y los datos de coste-efectividad de las diferentes vacunas.

Seguiremos trabajando de la mano con la administración pública tanto en la vigilancia como en la aplicación de los conocimientos científicos y la tecnología para el desarrollo y suministro de vacunas antigripales, al tiempo que trataremos de garantizar una correcta información y educación sobre la vacunación.