La tercera dosis: mejor anticiparse

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Estados Unidos ya ha anunciado que ofrecerá una tercera dosis de la vacuna de COVID-19 ocho meses tras la segunda dosis. Lo hará con las vacunas de ARNm de Pfizer y Moderna. Tras la aprobación de la FDA, a finales de septiembre se comenzará a dar la dosis de refuerzo.

Debate sobre la tercera dosis

El debate de la tercera dosis continúa. Una parte de la comunidad científica no cree necesario la tercera dosis a toda la población. Otros argumentan también en contra por no haber aún cubierto mínimamente las necesidades de países menos desarrollados. La OMS ya ha indicado con claridad que no es ético ofrecer en los países desarrollados una tercera dosis cuando la mitad de la población mundial no tiene ni una sola dosis.

El Gobierno Federal de Estados Unidos dice que no hay duda entre proteger a los americanos o hacerlo al resto del mundo. Además, una cierta demagogia sobrevuela por las vacunas de COVID, como pensar que la eliminación de patentes permitirá la mayor vacunación. Las vacunas que no llegan a las manos de un sanitario o sanitaria que pueda administrarlas, no sirven, y la caducidad es otro elemento que indica que hay que administrarlas cuanto antes.

Las personas en riesgo: sin duda

En medio se sitúan los que creen que sólo las personas en riesgo extremo deberían recibir una tercera dosis de refuerzo. Pero no por las mismas razones que el resto de la población. En personas inmunocomprometidas es recomendable una tercera dosis porque sus sistemas inmunitarios no ofrecen una respuesta adecuada tras dos dosis. También sería recomendable sin duda, dicen los expertos, en las personas que cuidan a ancianos en residencias.

Israel: un banco de pruebas, sin publicaciones

Datos no publicados, pero proporcionados por distintas fuentes, sugieren una reducción de anticuerpos tras seis meses de la última dosis de la vacuna de COVID. Además, ya se sabe que las vacunas son menos efectivas en la prevención de la enfermedad leve-moderada de COVID-19 causada por la variante delta respecto a anteriores variantes. Ya sabemos que lo que sí hace la vacuna es prevenir con bastante éxito del ingreso hospitalario y la muerte, pero no evita la infección.

Sin embargo preocupan otros factores que no han sido analizados en Israel y que pueden afectar a la eficacia de su plan de vacunación. Hasta que no haya publicaciones rigurosas y contrastadas, no se pueden tomar decisiones basadas en los datos israelitas, aseguran los expertos.

El sistema inmuntario: Anticuerpos y celulas B y T

Las vacunas de COVID generan memoria inmunitaria de alta calidad. Ya se han publicado datos que muestran que, tras seis meses, hay buenos niveles de anticuerpos con vacunas de ARNm, por ejemplo. Pero se ha observado que el nivel de células T no varía en 6 meses tras la vacunación. Los expertos creen que es probable que las células B y T se mantengan durante un año sin disminución. Sin embargo, los anticuerpos siempre disminuyen con el tiempo.

“En Reino Unido las vacunas están siendo eficaces con la variante delta, con una tasa de hospitalizaciones y muertes por debajo de otras olas previas

Si mantuviéramos niveles elevados de anticuerpos de todos los agentes infecciosos a los que hemos sido expuestos en años, nuestra sangre sería “fango”, dicen los expertos. Por tanto, la inmunidad celular es lo relevante.

En Reino Unido las vacunas están siendo eficaces con la variante delta, con una tasa de hospitalizaciones y muertes por debajo de otras olas previas.

Los Gobiernos y sus posturas

Pero la realidad es que, una vez más, los Gobiernos serán los que decidirán lo que más les conviene a sus ciudadanos. Mientras tanto, China parece que cierra la posibilidad de seguir investigando el origen del SARS-CoV-2 y tiene la llave de la reelección del actual Director General de la OMS, Tedros Adhanom.

No pareceque la OMS insista en buscar en el laboratorio de virología de Wuhan (China) el origen incierto de este coronavirus. Cada vez más probable que haya sido un escape.

No hay duda; a la gripe común se le unirá este invierno, como un patógeno endémico más, el SARS-Co-V-2. Pero estamos preparados.