La sanidad no puede esperar y urge un consenso político

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En la reciente gala de los Premios Fundamed & Wecare-U, insistí en un hecho incómodo pero esencial: la sanidad en España no goza de la estabilidad necesaria para afrontar los retos actuales y futuros. No es un problema atribuible al Gobierno o a la oposición. Es una consecuencia de la idea aceptada de que el enfrentamiento permanente, descalificando también a los votantes (al hacerlo a sus partidos) es la batalla a librar. Probablemente sea una estrategia política inteligente, si se considera que este enfrentamiento como un rédito electoral y se olvida la necesidad de afrontar problemas con espíritu de resolverlos. En España, se ha optado en ocasiones por anteponer los intereses de partido a los intereses de la sociedad. La pueba de ello es el atasco crónico en la resolucion de los principales problemas de la sanidad.

Mandatos cortos en sanidad

Desde el último mandato completo del Ministro de Sanidad, José Manuel Romay Becaría, hace más de 25 años, hemos sido testigos de un desfile de ministros que no han podido completar los cuatro años de legislatura. Esta inestabilidad, agravada por la constante fragmentación política, pone en peligro la capacidad de nuestro sistema sanitario para evolucionar y responder a las necesidades de la ciudadanía.

Retos ineludibles desde hace lustros siguen sin abordarse. Y lo que es peor, no hay un horizonte claro que ponga remedio a problemas cuya resolución implica la coordinación efectiva de varios ministerios, de la oposición y de los Gobiernos autonómicos. No hay nada en el horizonte en relación a la falta de médicos de la que se discute desde hace 10 años “con urgencia”, por ejemplo.

“Es urgente que los líderes políticos, a todos los niveles, actúen priorizando la gestión eficiente y colaborativa de nuestro sistema sanitario”

Retos y consenso

Pasar del tiempo de votar al tiempo de gestionar es una necesidad que no puede esperar. Si nos quedamos en el tiempo de votar estamos inmersos en el debate electoralista eterno. En un país donde los procesos electorales parecen prolongarse indefinidamente, la gestión efectiva de la sanidad se ve comprometida. Sin embargo, el consenso político, más que la duración de los mandatos, se erige como la clave para afrontar desafíos tan diversos como la falta de médicos, el aumento de la cronicidad, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la salud mental, la digitalización de la sanidad y la preparación para futuras pandemias, entre otros.

La sanidad española, reconocida por su generosidad y universalidad, requiere un esfuerzo conjunto y decidido de los parlamentarios, las administraciones sanitarias, los profesionales, las compañías y distintas entidades científicas y profesionales. Tampoco se puede depender de mayorías ajustadas que excluyen a una parte significativa del espectro político. Si asi se hace, la parálisis es el riesgo y la sanidad debe avanzar y resolver sus problemas. La colaboración estrecha y la voluntad de consenso son imperativos para avanzar, pero no es un escenario que se vislumbre en estos momentos. Los problemas y retos en sanidad son comunes a todas las comunidades autónomas, y compartidas con el sector, por eso deben ser abordados de manera conjunta.

Plantear soluciones

Los premios Fundamed & Wecare-U rinden homenaje a aquellos profesionales y entidades que impulsan alianzas basadas en sinergias y en complementar capacidades. Estos galardones nos recuerdan que, aunque la política tenga sus tiempos, la salud no espera. Es urgente que los líderes políticos, a todos los niveles, actúen priorizando la gestión eficiente y colaborativa de nuestro sistema sanitario. No es una opción que la resolución de los retos sanitarios estén sometidos a una pugna sobre las competencias en su abordaje, en lugar de plantear soluciones, por ejemplo, con la falta de médicos y enfermeras. O que aún esperemos, con la urgencia consensuada ya en 2020, una Agencia Estatal de Salud Pública. Es tiempo de actuar.