La realidad de los votos conjuntos de PP y PSOE en el Congreso en materia sanitaria

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En un panorama político frecuentemente marcado por el enfrentamiento y la falta de consenso, la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados se erige como una excepción en diálogo y colaboración. Al menos en lo que se refiere a todas las Proposiciones No de Ley (PNL) presentadas por el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE). Y es que la mayoría han sido ya aprobadas, muchas veces tras aceptar enmiendas de otros grupos parlamentarios. Esta dinámica evidencia que, cuando se trata de la salud de los ciudadanos, es posible dejar a un lado las disputas políticas y trabajar juntos en beneficio del bien común.

Las PNL aprobadas y analizadas por GM abarcan una amplia gama de temas, incluyendo la atención a pacientes con enfermedades raras, la prevención y tratamiento del cáncer de pulmón, la lucha contra el VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y la mejora de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. Estas iniciativas reflejan un compromiso compartido por mejorar el sistema de salud, un área donde el acuerdo es no solo posible, sino necesario.

Un oasis en el desierto

Sin embargo, este oasis de colaboración en sanidad contrasta fuertemente con la falta de acuerdo en otras materias. Fuera del ámbito sanitario, el Congreso muestra un escenario muy diferente, donde la polarización y el desacuerdo predominan, bloqueando acuerdos como la norma habitual. Este contraste sugiere que, aunque PP y PSOE no tienen una estrategia común, logran encontrar puntos de consenso en sanidad debido a la naturaleza esencialmente apolítica social y humanitaria de estos temas.

Es interesante notar que, incluso en medio de este ambiente de colaboración, la dinámica de las mayorías sigue siendo compleja. Grupos como Vox y Sumar, aunque a menudo se oponen a algunas propuestas, también participan en la aprobación de otras. Esta diversidad de apoyos refleja la complejidad de las mayorías en la comisión, resultado del variado reparto de diputados en esta legislatura.

Tal pluralidad permite que diferentes formaciones se combinen para agrupar mayorías más o menos amplias, capaces de influir en la dirección del ministerio de sanidad, incluso desde las filas de los socios de investidura. La formación Sumar, al frente del ministerio con Mónica García  (Mas Madrid) ha presentado 7 PNL, ha retirado 2 de ellas y una ha sido rechazada. El resto están pendientes.

“mientras las propuestas sencillas y directas encuentran camino hacia la aprobación, las cuestiones más complejas y urgentes permanecen estancadas”

Efectos prácticos

No obstante, no todo es positivo. La aprobación de PNL, generalmente orientadas a objetivos específicos y alcanzables, no debe ocultar los desafíos pendientes en sanidad, como la grave falta de médicos y otros profesionales sanitarios. En estos temas, los debates se tornan más complejos y las soluciones se diluyen en la maraña de la política, dejando sin resolver problemas críticos que requieren medidas concretas y consensuadas.

Es contradictorio que, mientras las propuestas sencillas y directas encuentran camino hacia la aprobación, las cuestiones más complejas y urgentes permanezcan estancadas. Esto subraya la necesidad de un mayor compromiso y diálogo para abordar problemas de fondo que, sin el consenso y los planes concretos necesarios, continuarán afectando al sistema sanitario y, por ende, a la calidad de vida de los ciudadanos.

La Comisión de Sanidad del Congreso nos muestra que el diálogo y la cooperación son posibles. Pero la agenda acumula aún muchos otros temas que es preciso abordar y solucionar.

La salud de los ciudadanos no debe ser rehén de disputas políticas, y el ejemplo de las PNL en Comisión de Sanidad del Congreso debería inspirar a otras Comisiones a seguir su camino. Es imperativo que todos los partidos se comprometan a trabajar juntos aquellas áreas que impactan en la vida de los ciudadanos, como la sanidad.