La EPHA recuerda que “no hay valor” en la innovación que no llega al paciente

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La European Public Health Alliance (EPHA) es una de las ONGs que operan en Bruselas con mayor influencia en la DG de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea. La comisaria Stella Kyriakides, como sus predecesores, siempre tienen la deferencia de acudir a las asambleas anuales de la EPHA a explicar sus líneas de trabajo. La EPHA es un network de unas 100 entidades de ámbito europeo y de cada Estado miembros.

EPHA y el PGEU

La EPHA está formada por fundaciones del ámbito sanitario, grupos de pacientes, sociedades científicas y otras relacionadas con la sanidad de toda la UE. Resulta muy activa en asuntos cruciales como las resistencias antimicrobianas, el tabaco, la innovación, el acceso o los medicamentos a un precio asequible. En la EPHA se encuentra también el PGEU, que representa a todos los farmacéuicos comunitarios, y algunas especialidades médicas de ámbito europeo.

La EPHA es un grupo heterogéneo de entidades puramente sanitarias y científicas con pacientes y ONGs activistas en distintos asuntos sociosanitarios. Entre ellos, hay grupos muy críticos, como Health Action International-Europe, con bandera y financiación de los Países Bajos (que no tienen industria farmacéutica nacional). HAI realiza una extraordinaria labor en distintos países en desarrollo, como proporcionar medicamentos genéricos. Pero HAI es muy crítica con el precio de la innovación y con las propias compañías farmacéuticas.

La innovación en la estantería

La declaración de la EPHA de que “no hay valor en un medicamento que se encuentra en una estantería debido a su alto precio” merece una reflexión. La mayoría de los países de la UE-27 tienes políticas farmacéuticas donde el copago farmacéutico no es disuasorio. Quiere decir que los pacientes pagan una pequeña cantidad o nada por sus medicamentos con cargo a fondos pùblicos.

“La delgada línea entre la falta de confianza o el exceso de celo, en asegurar que un medicamento sea bien prescrito, se sobrepasa con facilidad”

Barreras al uso de los medicamentos

Que la innovación de alto precio “esté en una estantería” de una botica o de un hospital sólo indica que hay restricciones impuestas por las administraciones sanitarias a su uso.

Algunas de estas restricciones podrían tener sentido para imponer un cierto control. Pero siempre volvemos a la duda sobre sobreprescripción de los médicos, poniendo en tela de juicio de manera general la práctica médica.

La delgada línea entre la falta de confianza o el exceso de celo, en asegurar que un medicamento sea bien prescrito, se sobrepasa con facilidad.

IPTs y CC.AA.

Una ayuda a la correcta prescripción son los IPTs que elabora la AEMPS, y que se ocupan de establecer en teoría la idoneidad de la prescripción con claridad.

Pero su elaboración no implica que llegue siempre esta información al prescriptor, o que las propias CC.AA. esté alineadas con la totalidad de dichos informes. Por tanto, que un medicamento innovador “esté en una estantería” y no llegue al paciente es un problema que debe resolver la administración sanitaria competente, ya sea la nacional o la autonómica.

Es una realidad la dificultad de acceso, de manera puntual, a ciertos medicamentos innovadores, una vez se han aprobado. Pero no se debería poner el foco exclusivo en el alto precio como única barrera. Entramos en un debate más complejo que implica tener presente que la innovación debe seguir fluyendo, y para ello necesita los recursos económicos necesarios.

La innovación en la era Covid-19

Pero ahora todo debe revisarse, porque la realidad es otra. Una barrera que impida la prescripción de la innovación o que deje a ésta “en la estanteria” es el fracaso del proceso de puesta en manos del paciente el fruto de la investigación. La innovacion debe llegar en tiempo y en precio asequible, sin duda. Pero una vez en la estanteria, no debería tener trabas que sólo fomentan la inequidad entre Estados y dentro de éstos.