La batalla de la EPOC: lecciones aprendidas

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Tras 12 meses de trabajo de las organizaciones de pacientes, neumólogos y médicos de familia, el visado de la EPOC en pandemia tiene los días contados. Es momento de recordar a los pacientes que evitarán la burocracia para ser tratados de la mejor forma, como indiquen sus médicos. Es momento de recordar a los que han hecho posible con su apoyo que pacientes vulnerables puedan vivir con menos riesgos.

Partidos con un peso más pequeño pueden hacer grandes cosas por la sanidad. Pero más que partidos, son las personas. Admiro profundamente a personas de distinto signo político, algunos desde hace años y otros desde hace menos tiempo. Estas mujeres y hombres sí representan la esencia del servicio público, del trabajo por y para la sociedad.

Las victorias tienen muchos padres (y madres), pero nunca fue tan cierto esto como con la empatía final de los portavoces de sanidad del Congreso y de sus grupos parlamentarios. Porque esta victoria sí es de todos.

“la verdad y la razón son comunes e universales a todos, y no son más de aquel que antes las dice que del que las dice después”.

Michel de Montaigne

Decía Michel de Montaigne que “la verdad y la razón son comunes e universales y no son más del que antes las dice que del que las dice después”. La reconsideración de la eliminación del visado de la triple terapia en EPOC aprobada por el Senado, ha sido la oportunidad de que el Congreso lo diga después“. Y lo ha hecho.

En el Senado se contó con la normal oposición (por cuestiones de disciplina de voto) de los partidos de la coalición de Gobierno. Pero la abrumadora mayoría se sumó a la ola de apoyo a los pacientes. Y cuando ha vuelto al Congreso, el Grupo Socialista ha reconsiderado su postura, votando a favor.

La territorialidad de Senado

La eliminación del visado estaba debatiéndose en quince Asambleas y Parlamentos autonómicos. Más de veinte PNL a lo largo de todo el territorio, incluido el Congreso y el Senado. La necesidad territorial debía evidenciarse en la Cámara Alta, como así ha sido.

El Grupo Ciudadanos, que no atraviesa su mejor momento, ha puesto en valor su talento con Guillermo Díaz, portavoz de sanidad. Desde el principio, un batallador eficaz e inteligente que ha sabido buscar apoyos de personas con muchos años de experiencia en sanidad.

Su mérito es mayor: identificó la necesidad, escuchó a las partes y ha hecho suya la causa, consiguiendo el apoyo de otros grupos parlamentarios. Porque no olvidemos a los que estuvieron desde el principio, pero tampoco a los que llegaron después: todos son responsables de facilitar la vida a unos enfermos vulnerables como los que padecen EPOC.

El camino para convencer al Congreso

En todo caso, ya sabemos lo que necesita una petición justa para que sea reconsiderada por el Congreso de los diputados o en la Comisión de Sanidad, si es el caso. El proceso tiene una duración de 12 meses, ya que se comenzó a demandar la eliminación del visado de la triple terapia en abril de 2020. Hay que contar con el apoyo de las Sociedades Científicas y que la evidencia científica se traslade a los decisores, aunque no decidan nada aún.

Se insiste aportando informes independientes y contando con el liderazgo e iniciativa de las organizaciones de pacientes, los verdaderos implicados. Es preceptivo informar al ministro o ministra y a las distintas Direcciones Generales. La ficha técnica del medicamento debe soportar la demanda, por supuesto. Si se consigue una reunión con algunas de ellas, estupendo. Si hay reunión y no ocurre nada, volverse a reunir. Debatir sobre el asunto, arrojar luz y hacerlo público.

Convencer a los grupos parlamentarios, quizás empezando por uno y luego con el resto. Los grupos de pacientes afectados, con el apoyo de las sociedades científicas, explican a los parlamentarios allí donde quieran escuchar el asunto. En algunos casos salen iniciativas parlamentarias en Congreso y Senado y en las regiones. Preguntas verbales, escritas, PNL, etc. Y, al final, el Congreso de los diputados lo vuelve a pensar, tras rechazarlo anteriormente, y acepta que los pacientes no tienen que tener durante la pandemia los visados que les complican sus tratamientos.

El camino importa, pero la meta es extraordinaria. Enhorabuena a todos los que lo han hecho posible.