Innovar para mejorar la vida de los pacientes

La innovación incremental aporta mejoras en términos de calidad de vida para los pacientes. Establecer una figura legal para protegerla es esencial.

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La innovación es la esencia fundamental del sector sanitario. Conseguir investigar y desarrollar tratamientos disruptivos es el objetivo principal tanto de las compañías, como de los profesionales investigadores. Precisamente la Jornada de Innovación Terapéutica y su aportación a la salud, organizada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF) a través de las Vocalías Nacionales de Investigación y Docencia, Farmacia Hospitalaria e Industria, ha dado a conocer los últimos avances en farmacoterapia, especialmente en la etapa “tan singular” en que se encuentran los fármacos de alto impacto innovador y aquellos que ofrecen nuevas soluciones terapéuticas, con el reto actual de la pandemia de COVID-19.

Pero no sólo la innovación disruptiva es la que aporta a la mejora o evolución de las patologías. La denominada innovación incremental es fundamental. Precisamente este aspecto fue destacado durante el encuentro por María Jesús Lamas Díaz, directora de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). El reposicionamiento de medicamentos como “herramienta de innovación incremental” es clave para la directora de la entidad regulatoria. Y es que este tipo de innovación beneficia a todos los agentes (profesionales sanitarios, industria farmacéutica, pacientes y sociedad en general y el sistema sanitario), pues consiste en mejorar los fármacos ya existentes, adaptándolos a los pacientes que lo necesitan, haciendo que los medicamentos sean más cómodos de administrar y supone un ahorro de recursos.

Pero, actualmente hay una tendencia de los pagadores a no valorar apropiadamente ese esfuerzo de reposicionar. “La tendencia natural es a pagar por milígramo de principio activo”, explicó durante el encuentro organizado por el Consejo General Emili Esteve Sala, director del Departamento Técnico de Farmaindustria. Y es que, muchos de estos medicamentos que aportan innovaciones incrementales se ven sometidos de forma continuada a erosiones de precio, lo que hace que muchas compañías decidan, por falta de incentivos, no seguir desarrollando esas líneas de innovación. La existencia de una figura legal que proteja la innovación incremental es esencial para que estos medicamentos sigan mejorando la vida de los pacientes.