Impulsar la farmacia militar para las pandemias no es una buena idea

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He seguido con atención la propuesta del grupo Parlamentario Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia para impulsar las infraestructuras del centro Militar de Farmacia de la Defensa (Cemilfardef). La razón de este impulso es obtener una mejor respuesta, en caso de pandemia, con la obtención de vacunas. Si bien la Propuesta-No de Ley (PNL) incluye iniciar un estudio y análisis de esta posibilidad, la sola idea resulta desconcertante.

“Ni el ejército ni otros magníficos recursos del Estado, deben competir con empresas que cuentan con recursos humanos, económicos y Know-how

Fabricar vacunas

El propio análisis solicitado en la PNL demostrará el poco recorrido de incorporar al ejército a la fabricación de vacunas, con más dudas y grietas de las que puede parecer. El informe debería analizar la capacidad productiva de vacunas en el conjunto de España. Lo más productivo y eficaz es potenciar lo que ya existe.

El Estado no puede competir con los fabricantes de vacunas, ni debe. Y ponerse a investigar vacunas, por muchos acuerdos con el CSIC que se establezcan, es una utopía. Ni el ejército ni otros magníficos recursos del Estado, deben competir con empresas que cuentan con recursos humanos, económicos y Know-how.

Sin ventajas

La pregunta es si invertir en potenciar las Fuerzas Armadas para fabricar vacunas tiene siquiera alguna ventaja, al margen de un coste enorme que duplica o solapa capacidades que las compañías ya tienen en España. No, la propuesta de la PNL no ofrece ninguna ventaja sobre el modelo actual.

Es preciso recordar que la fabricación o envasado de líquidos es más compleja que los sólidos. Fabricar vacunas no es hacer comprimidos de paracetamol. Exige instalaciones punteras con personal cualificado…exactamente lo que ya tienen varias compañías que operan en España.

¿Qué beneficio tendría que el Ejército se pusiera, tan sólo, a rellenar viales de vacunas? Sin duda debería transformarse toda la farmacia militar, pero no encuentro el beneficio que aportaría. ¿En qué país se está siquiera planteando esta opción de que el ejército colabore en algunas de las fases de llenado o producción de principio activo?

“Sorprende que todos los partidos […] han apoyado, con matices, la propuesta original”

Los partidos se suman, con matices

Sorprende que todos los partidos, tanto el Grupo Socialista como el Grupo Popular, han apoyado, con matices, la PNL original. Si la fabricación o envasado de vacunas por el ejército es una aventura condenada al fracaso por innecesaria, ineficaz y extemporánea, la investigación mencionada a través de “colaboraciones” es un absurdo.

“Investigar” con el CSIC

Si el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) quiere establecer acuerdos para el desarrollo de cualquier proyecto de investigación, ¿con quién le parecería más adecuado, eficaz y exitoso llegar a un acuerdo de desarrollo? Por supuesto, con las compañías. Y podrá escoger la que mejor se adapte a sus intereses (tiempo, calidad, patentes, rapidez…) de las muchas opciones que ofrece el mercado.

No se puede caer en el error de que España puede tener su Sputnik, porque no tenemos tampoco las capacidades de Rusia, y esa opción no ha mostrado que proporcione si quiera una vacuna eficaz. Si el CSIC avanza en el desarrollo de su vacuna, será con el apoyo de muchas compañías que la potenciarán, no del Estado.

Algunas ideas poco maduradas ocupan espacio y tiempo de entre las muchas prioridades que tienen nuestros representantes. Ahora esperaremos al informe que la PNL quiere impulsar aclare esta si el ejército debe entrar en el mundo de las vacunas.