¿Financiar o no financiar? Esa es la cuestión en Reino Unido

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La sanidad en el Reino Unido es un orgullo nacional. El National Health Service (NHS) tiene presencia incluso publicitaria, y acompaña a todos los mensajes visuales de recomendaciones de salud. El logo del NHS acompaña el estrado del primer ministro cuando habla de salud o de pandemias.

Pero es también conocido por posturas en relación a intervenciones sobre personas que no tienen presente el impacto de su modo de vida en términos de coste. Por ejemplo, un fumador tiene limitadas determinadas intervenciones mientras no deje el hábito tabáquico. Incluso, una persona muy mayor, de más de 85 años podría no ser elegible para un by-pass, según la expectativa de vida que tuviera. Estas actitudes demasiado “economicistas” tienen detractores y defensores en muchas partes del mundo.

En otro orden de cosas, todos sabemos que el National Institute for Health and Care Excelence (NICE) es un organismo autónomo que, entre otras tareas, recomienda si financiar o no un nuevo medicamento o indicación. Sus informes no son vinculantes pero suelen ser adoptados por las autoridades regulatorias y farmacéuticas de Reino Unido.

Innovaciones sin financiar

Según el informe WAIT encargado por la Efpia a la consultora IQVIA, en el periodo 2017 a 2020 fueron aprobados 160 medicamentos por la agencia europea de medicamentos. Reino Unido, en  diciembre de 2020 contaba con 108 aprobaciones, un 67,5% del total.

Un informe de la consultora PwC encargado por la patronal de compañías británicas, indica que 13 innovaciones sin financiación podrían contribuir con 21.000 millones de euros en ahorros.

Análisis en 4 areas

Accidentes cerebrovasculares, enfermedad renal, asma y diabetes tipo 2 cuentan en Reino Unido con 1,2 millones de pacientes elegibles que no reciben algunos de estos tratamientos no financiados.

Es posible que algunos de estos medicamentos no se financien nunca o tarden más, pero el impacto ha sido analizado por la consultora PwC. La cuestión es que no incurrir en un gasto, al no financiar un medicamento, puede no ahorrar a las arcas públicas.

Beneficios para la economía

La prescripción de medicamentos obtiene resultados en salud que son cuantificables. El incremento de la prescripción de medicamentos para la diabetes (de los que no se han financiado ) contribuiría con más de 9.300 millones de euros en productividad a lo largo de la vida de los pacientes.

En asma grave supondría parala economía de Reino Unido otros 11.200 millones de euros. Los accidentes cerebrovasculares se evitan con una anticoagulación eficaz, y ésta se produce con los llamados ACODs (anticoagulantes de acción directa). Un incremento de su uso, ya elevado en Reino Unido, produciría 100 millones de euros en productividad.

Mejores vidas y más salud

Si las personas reciben tratamientos a los que tienen derecho y viven más tiempo y con más salud, la economía crece y se incrementan los ingresos fiscales, los mismos que sustentan el gasto público sanitario.

El reto del NHS, destaca el informe, también incluye las restricciones que se producen una vez son aprobados y financiados los nuevos medicamentos. Un análisis de 2015 a 2019 indica que la reducción de las poblaciones diana de los tratamientos fue del 43% de las mismas indicaciones uso aprobadas por la Agencia Europea (EMA). De estas el 35% de administraron a menos de una cuarta parte de los pacientes elegibles de Reino Unido.

No cabe duda que financiar o no un medicamento o restringir su uso no es tarea fácil. Pero es preciso ser consciente del coste enorme que tienen decisiones que no consideran los beneficios de la inversión en tratamientos para la economía y la vida de las personas.