Cuando el 3 de marzo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, instó a que se suspendieran “los eventos que impliquen a profesionales sanitarios” por el coronavirus, surgieron una serie de dudas ¿Obligatoriedad o recomendación? ¿Todo tipo de evento? ¿A qué sanitarios implicaba?
En las siguientes comparecencias de Illa y Fernando Simón, coordinador del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, salió varias veces a la palestra la frase “nuestros profesionales”. La recomendación parecía afectar a sanitarios con relación contraactual y/o laboral con el SNS. La duda quedó definitivamente despejada cuando el propio Simón dejó “a criterio de la organización” la celebración de Infarma 2020.
Pero ante una recomendación que afecta a “profesionales sanitarios”, el sector farmacéutico no podía sino darse por aludido. Y así lo hizo. Desde ese 3 de marzo, la cadena de comunicados de entidades cancelando sus actividades fue constante. El culmen llegó con el aplazamiento del mayor evento anual que tiene la farmacia con Infarma.

La responsabilidad del sector con la crisis del coronavirus no acaba con la cancelación de eventos

La decisión es, en primer lugar, un acto de responsabilidad sanitaria. Por tanto, coherente. Pero también una salvaguarda para su futuro. Es de sobra conocido que son constantes las reclamaciones de la profesión farmacéutica para que sean considerados por la Administración “agentes sanitarios” y “parte activa” dentro del SNS. Si se hubiese hecho caso omiso a esta llamada a los “profesionales sanitarios” y dado continuidad a la agenda, los propios farmacéuticos se estarían quitando esa etiqueta. Y sería una decisión nefasta.
Pero la responsabilidad del sector en torno a la crisis del coronavirus no acaba aquí. Ahí está la labor desde las farmacias tranquilizando a la población, racionando las pocas mascarillas de las que disponen… Y denunciando aquellas prácticas nada éticas de otros compañeros que quieren aprovechar económicamente esta escasez.
Y qué decir de la industria farmacéutica. Los principales exportadores de principios activos (India y China) ya están restringiendo o bloqueando los envíos. Las compañías tendrán que hacer encaje de bolillos para evitar que el paciente se vea perjudicado por nuevos (más) desabastecimientos.
“Los farmacéuticos somos sanitarios y formamos parte del SNS”, recordaba Luis González, presidente del COF de Madrid, para posponer Infarma. Por si alguien lo dudaba.