Farmacéuticos, médicos y enfermeros, reconocidos por el Gobierno

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El Gobierno ha concedido la Gran Cruz de la Orden Civil de Sanidad a los farmacéuticos y farmacéuticas de este país. Lo ha hecho al tiempo que reconocía lo propio a médicos y enfermeros. Las mujeres y hombres de las tres profesiones sanitarias merecen este reconocimiento y llega en un momento oportuno. Recibirán el premio los Consejos nacionales que representan a estos tres colectivos el próximo 7 de abril, el Día Mundial de la Salud.

Un servicio ininterrumpido

En los peores momentos de la pandemia, dos establecimientos sanitarios permanecían abiertos en España: los centros sanitarios hospitalarios y las farmacias. Se trata de una pandemia que impactó con una celeridad de vértigo, dejando todo el margen para decidir qué se hacía en cada momento.

En los peores momentos, el temor o la prudencia no impidieron que las 22.137 farmacias de este país abrieran sus puertas y ofrecieran un servicio farmacéutico y siempre algo más. La botica no sólo ha sido el lugar donde obteníamos información, mascarillas o test o los medicamentos habituales de firma ininterrumpida. Ha sido un lugar de confianza para obtener respuestas y consejo.

Las cadenas de producción y la propia distribución farmacéutica, en colaboración con la Aemps, se aseguraron de que nada interrumpiera el flujo de medicamentos. Y las farmacias estaban con sus puertas abiertas facilitando un cierto orden en medio del caos pandémico.

Iniciativas desde la farmacia

Quizás llamó la profesión farmacéutica muchas veces a la puerta del ministerio y de las CC.AA. ofreciendo ideas, planes de acción o sugerencias.

El ministerio de sanidad debía de tener ofrecimientos de docenas de instituciones, colectivos profesionales, sociedades científicas y entidades de todo tipo.

No sería justo afirmar que no fueron escuchados puesto que la farmacia ha acabado siendo un elemento clave en la respuesta a la pandemia. Y lo ha sido a medida que la pandemia se volvía más difícil de controlar.

Desde EG se han multiplicado las noticias en relación a propuestas de colaboración de la farmacia, dando un paso hacia adelante de la profesión con decisión. Y lo ha hecho a todas las administraciones autonómicas y al ministerio de sanidad. Sin duda, con más éxito o menos dependiendo de la región.

La farmacia ha colaborado en distintos momentos y con las principales herramientas contra la pandemia. Los test de diagnósticos de COVID-19, la información sobre la vacunación, el suministro de EPIs (especialmente de las mascarillas) o la dispensación de medicamentos a personas que no podían desplazarse.

La farmacia no ha dejado de ofrecerse a las administraciones sanitarias para corregir, modificar o participar activamente en distintas acciones cruciales durante las distintas olas de la pandemia. Un ofrecimientgo con un objetivo claro: cómo mejorar cada uno de los aspectos de la labor de la botica.

Por eso, todas y cada una de las propuestas que han realizado Colegios y Consejo tenían su razón de ser. Y eso era así porque la farmacia tiene un contacto estrecho y diario con la sociedad, y la confianza en la farmacia facilita su papel.

La farmacia ha sido capaz de facilitar la confianza ciudadana en las vacunas, en los test diagnósticos de COVID-19 o en el uso de las mascarillas y su posibilidad, llegando a repartirlas en Madrid y otras regiones. Todo estos son aspectos cruciales en la lucha contra la pandemia que no han impedido ni obstaculizado la normal asistencia farmacéutica.

Una pieza fundamental

La farmacia siempre ha sido una pieza fundamental de la atención sanitaria de nuestro país. La pandemia lo ha recordado de una manera cruel por sus consecuencias. Sin embargo, algunas de las medidas y lecciones aprendidas con la botica “han venido para quedarse” en palabras de la propia ministra Carolina Darias.

Los consejeros y consejeras de sanidad de las distintas CC.AA. han podido avanzar en una colaboración de la administración sanitaria y la farmacia que se ha estrechado aún más en estos últimos dos años. Una nueva era está comenzando que se caracteriza sin duda por una mejor preparación de la botica y la sociedad ante los retos asistenciales, de prevención y salud pública que vendrán. La Gran Cruz concedida por el Gobierno a propuesta del ministerio de sanidad confirma el gran futuro que se abre para la profesión farmacéutica.