Equidad y cohesión: el nuevo anteproyecto y la colaboración público-privada

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Carolina Darias

La aprobación del Anteproyecto de Ley de Equidad, Universalidad y Cohesión en el acceso a sanidad pública es una oportunidad de repetir grandes acuerdos en materia sanitaria. Carolina Darias ha presentado el mismo destacando que “viene a consolidar los derechos de la ciudadanía”.

El Gobierno modifica así dos leyes, un real decreto-ley y tres reales decretos. Entre las modificadas la Ley de Cohesión y Calidad que impulsó Ana Pastor en 2003 con mayoría. También Ley General de sanidad de 1986 que necesitaba una actualización, sin duda.

La política no permite que una ley de la actual oposición sea el referente en algo como la equidad y la cohesión, con 18 años desde su aprobación en 2003. Pero también es cierto que la Ley de cohesión y calidad del SNS se aprobó con la totalidad del arco parlamentario (sólo se abstuvo entonces Coalición Canaria), y podría haber sido desarrollada aún más en los años que han seguido, si hubiera habido interés.

Colaboración público privada

Existe un mantra ideológico que ahora se repite en relación a que lo público debe prevalecer sobre lo privado. Como si la sanidad pública compitiera con los recursos que ofrecen las compañías privadas. No hay competencia, hay colaboracion en beneficio del sistema sanitario. No reconocer la aportación de lo privado en sanidad es una generalización peligrosa e injusta.

Como telón de fondo en estos días vemos que algunos medios se hacen eco de salarios elevados de directivos de compañías de provisión de servicios en sanidad en forma de concesiones. ¿Publicamos los salarios de los directivos de las empresas públicas nombradas por los Gobiernos de turno? ¿Es un indicador de eficiencia que una compañía privada o una compañía pública de SEPI pague más a sus directivos?

Experiencias pasadas en concesiones

Hay cosas que no se han hecho bien en el pasado, incluido favorecer a familias políticas en el ámbito de los negocios. Pero eso lo deben resolver en las CC.AA. que les compete, que no son todas. Que se piense en el paciente es lo que debe primar, y no las disputas de las filias y las fobias con las familias políticas.

Esa responsabilidad de gestionar las colaboraciones con la sanidad privada es de las CC.AA., pero eso no invalida las ventajas de que las empresas privadas ofrezcan sus capacidades en materia asistencial sanitaria.

Recentralizar la sanidad

Es cuestionable que obligue el Anteproyecto a las CC.AA. a limitar el uso de recursos disponibles en la sanidad privada para complementar la asistencia sanitaria pública. Tiene pinta de recentralizar la sanidad, y eso es tabú en España. Si lo estuviera preparando el Partido Popular nos echaríamos como leones sobre esa idea trasnochada.

A mi me parece que este Gobierno tiene una tracción de una parte del mismo hacia políticas que están más allá de la izquierda habitual. No tienen nada de malo, excepto cuando responden a consignas ideológicas y no a resolver problemas. Por poner un ejemplo, me refiero al “Nuclear, no gracias” que tanto convenció en su día para abandonar las centrales nucleares en España, que ahora necesitariamos como tienen nuestros vecinos franceses.

El futuro empieza hoy

Hace años decidimos dejar la energia nuclear; no apostar por ella. Nos faltó visión de futuro. Nos hubiera venido bien tener más centrales nucleares ahora, de una energía que el presidente Obama ya catalogaba como “limpia”, si se manejan de manera adecuada y segura los residuos. La seguridad nuclear de 2021 comparada con la de Chernóbil de 1986 es como comparar el primer aeroplano a pedales con el Boeing 787.

Por eso, es preciso abandonar las consignas y centrarse en resolver problemas reales. El Anteproyecto que nos ocupa es una oportunidad única para centrarse en las necesidades de modernizar la sanidad.

Las recomendaciones de la “reconstrucción”

A favor tiene el Gobierno que cuenta con un documento extraordinario aprobado por una amplia mayoría que incluye 70 medidas y es el resultado de la comisión para la reconstrucción en el area de sanidad y salud pública. Muchos de los puntos deben ser abordados no deberían demorarse mucho más.

Innovación, otra colaboración pública privada

Otro frente está situado en la colaboración público-privada con empresas innovadoras o productoras de medicamentos y productos sanitarios. Nadie puede dudar de que ha sido esa la clave de afrontar la pandemia. Por ello, puede resultar confuso abrir un debate sobre las colaboraciones público-privadas de forma genérica, cuestionando todas por igual.

Distintos ejemplos de proyectos de investigación público-privados llenan los hospitales españoles que se sitúan a la vanguardia de la investigación en Europa. Pueden potenciarse más acuerdos y fórmulas de colaboración entre lo público y privado en investigación, pero cuestionarlo es ir contra el progreso y el liderazgo de España.

Visiones del anteproyecto

Pueden ver las opiniones sobre el Anteproyecto de Ley de Equidad, Universalidad y Cohesión de dos ex secretarioss generales de sanidad, Rubén Moreno (actual senador del Grupo Popular) y Pepe Martínez Olmos, una de las personas que más posiciones de liderazgo sanitario socialista ha desempeñado. Seguro que de ambos análisis pueden extraer buenas conclusiones.

Citando a Martínez Olmos esta iniciativa parlamentaria “reta al Gobierno y a todas las fuerzas políticas“. Y citando a Moreno el Congreso con este Anteproyecto debería “realizar las reformas estructurales transformadoras que de verdad requiere el SNS“. 

Espero que se abra un intenso debate en las Cortes que seguro que mejora una buena iniciativa que es una oportunidad para el Gobierno y el resto de grupos políticos para mejorarla y apoyarla, como se hizo en 2003. Eso sería un éxito del Gobierno.