El suministro es la clave de los planes de vacunación

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Expertos y expertas de Pfizer, Sanofi, GSK y AstraZeneca
Expertos y expertas de Pfizer, Sanofi, GSK y AstraZeneca debatieron sobre vacunas en la URJC.

En los encuentros científicos sobre vacunación en pocas ocasiones se ha analizado con más profundidad lo que hay antes de que la vacuna sea administrada. Hablamos de la perspectiva de los productores de vacunas y del suministro. Ningún plan funciona sin el suministro en tiempo y cantidad.

El 14 de octubre se celebró el Curso de Actualización de la vacunación en Grupos de Riesgo, celebrado en la URJC.

Mesa redonda en la URJC

Representantes y expertos de algunas de las compañías líderes han dado su visión en el Curso de Vacunación en Grupos de Riesgo organizado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, bajo la dirección del Prof. Ángel Gil.

Eduardo de Gomensoro (GSK), Ignacio Sáez (Sanofi), Alicia Eismen (AstraZeneca) y Cristina Méndez (Pfizer) han puesto de manifiesto que estamos ante la evidencia de que la colaboración estrecha, sincera y con confianza entre las administraciones y las compañías es la fórmula del éxito para la lucha contra las enfermedades infecciosas prevenibles.

Suministro de vacunas: anticiparse y planificar

La producción de medicamentos de origen químico o biológico suele afrontar problemas en la planificación de la demanda que se resuelven sin mayor dificultad. Al menos, no es un problema común y frecuente. Un medicamento innovador tiene ciertas variables que pueden afectar a la demanda, pero la capacidad de incrementar la producción, llegado el caso por una nueva aprobación o por la estacionalidad, es relativamente fácil de planificar y solventar.

Las vacunas se investigan, se desarrollan y se producen en un proceso largo, complejo y limitado en la fase de capacidad productiva. Es el proceso de producción lo que provoca una gran incertidumbre que hasta ahora no ha sido trasladada nunca a la población. para evitar la incertidumbre, hay que trabajar con anticipación.

Hay países que planifican sus necesidades y hacen las reservas de vacunas de gripe, por ejemplo, con un año de antelación. Y otros que agotan los plazos y los llevan al límite.

Mesa redonda sobre la persepctiva de la industria en el desarrollo de nuevas vacunas.

España, desde hace muchos años y como parte del modelo habitual, agota el plazo y apura los pedidos en firme por parte de las administraciones públicas. No es nada más que la consecuencia del actual modelo de compra. Pero se trata de algo que nunca nos ha pasado excesiva factura.

Un retraso que no impide el éxito en las vacunaciones

Los desequilibrios en el proceso no han trascendido nunca a la población, pero podrían hacerlo en el futuro. Y la razón de que no trascienda es el esfuerzo ímprobo de las propias administraciones sanitarias y sus profesionales, en los planes de vacunación, que son siempre un éxito. Así, en un corto espacio de tiempo y con una cobertura elevada en muchos casos, se alcanzan los objetivos de cobertura vacunal en los grupos que las autoridades establecen.

Riesgos de producción

Otra razón del éxito en España es que las compañías asumen el riesgo de los retrasos en los pedidos en firme, y compiten con otras afiliadas por esas dosis que estiman España necesitará. Se trata de una lucha interna, de alguna forma, porque España reciba sus vacunas, no sólo de la gripe.

Las compañías y las personas que se ocupan de esta tarea son auténticos aliados de la Salud Pública, porque facilitan que las vacunas pueda llegar en la cantidad necesaria a España.

“España tiene un activo en salud pública con la cultura de vacunas que no debemos perder”

Cultura de salud pública: un activo de España

Sin entrar en detalles, la producción de vacunas mundial responde a la demanda con un alto grado de incertidumbre. Cuanto más se tarda en cerrar un acuerdo de vacunas, más dificultad de asegurar el suministro de la vacuna en cuestión. España ha demostrado que es excelente en abordar los programas de vacunación.

En el caso de la COVID-19 no debería sorprendernos la implementación del plan. La cultura de vacunas, la confianza en la salud pública y en las autoridades sanitarias ha sido una evidente aliada. La ausencia, hasta ahora, de movimientos antivacunas o escépticos a la COVID-19, tan frecuentes y vehementes en otros países europeos o en Estados Unidos, es el resultado de nuestra cultura de vacunación.

Por eso, España tiene un activo en salud pública con la cultura de vacunas que no debemos perder. Es un “tesoro” que nos puede facilitar la recuperación social, económica y sanitaria, al eliminar la carga de muchas infecciones prevenibles a lo largo de toda la vida, además de la COVID-19. En este caso, un proceso de compra conjunta con la UE, unido a la respuesta de nuestros ciudadanos, nos lleva ya a un liderazgo en cobertura en los países grandes de nuestro entorno.

La demanda y la incertidumbre

Una simple decisión de incluir una nueva vacuna para una sola provincia como Hubei (China) equivale a la demanda de un país grande de Europa de casi 60 millones de habitantes. Hubei es la 9ª provincia en China. Sin planificación ni anticipación se corren riesgos innecesarios de falta de suministro. Nuestro futuro, como el de otros países, depende de que alcancemos la protección inmunitaria necesaria frente a infecciones comunes a lo largo de toda la vida. Sólo así tendremos la calidad de vida que la ciencia del siglo XXI nos ofrece.