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Anualmente, más de 279.000 personas son diagnosticadas de cáncer en nuestro país y más de 112.000 pacientes fallecen. Esto supone una media de 300 personas afectas de cáncer cada día. Pero cuando se habla de salud las cifras no siempre son exactas. Y, en efecto, el impacto del cáncer es mucho más amplio. En términos humanos, hay que tener en cuenta también el impacto en familiares y cuidadores. En términos de salud, también están el impacto psicológico y el ‘estigma’ asociado al cáncer. Y aún hay más. Puesto que junto con la mortalidad y la incidencia, también hay consecuencias en términos de impacto laboral y económico.

En el contexto de la pandemia por COVID-19, todos estos factores se han visto multiplicados y agravados por dos, convirtiendo a los afectados por cáncer en ‘doblemente afectados’. La moción presentada por Esther Carmona para impulsar, en el marco de la actualización de la Estrategia en Cáncer del SNS, la elaboración de un Plan de Cáncer COVID-19, es de una oportunidad única. La Comisión de Sanidad del Senado ha estado a la altura, con gestos que hablan por si solos. Retirar enmiendas para optar por la vía del consenso desde enmiendas transaccionales, como ha hecho el grupo parlamentario popular, es optar por hacer política sanitaria, en lugar de política con la Sanidad. En definitiva, lo que han hecho el PSOE y el PP en la Cámara Alta es POLÍTICA DE ESTADO. Así, con mayúsculas.

La moción de Esther Carmona para impulsar la elaboración de un Plan de Cáncer COVID-19 es de una oportunidad única. Y el Senado ha estado a la altura

Y es lógico. Porque ante el cáncer no hay discusión posible. Y de ahí viene el único ‘pero’ que se le puede poner al debate de la moción de Carmona. Y es la postura de quienes se abstuvieron en la votación, anteponiendo el discurso de las competencias al contenido de una políticas que es más útil. Conquistar el cáncer es posible, pero para ello es imprescindible ir de la mano, dejando de lado otras consideraciones.

Tenía razón el senador Alarcó. Nadie habría entendido un voto en contra a esta moción. Pero, a la luz de este razonamiento, tampoco una abstención es fácil de entender.


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