Si los servicios en las farmacias demuestran efecto-demostración, las reticencias caen por sí solas”. Con estas palabras, Iñaki Betolaza, el director general de Farmacia de País Vasco —una de las comunidades, y Administración, que puede presumir de mayor sintonía con la farmacia comunitaria— infundía optimismo a los cerca de 300 profesionales que presenciaban su intervención en el XII Congreso Nacional de Atención Farmacéutica.

El mismo optimismo que los asistentes a este encuentro pueden mostrar nuestros lectores —en especial los madrileños, por la especial parte que les ‘toca’— cuando lean, valga la redundancia, la entrevista realizada al consejero regional, Enrique Ruiz Escudero, en la que defiende que en la atribución de nuevas funciones a las farmacias hay una suerte de ‘no retorno’. Buena parte de la culpa la tiene la COVID-19, aunque no haya nada que agradecer a un virus que tanto nos ha quitado y sigue quitando. En el caso de Comunidad de Madrid, esa mirada hacia delante debe quedar plasmada en la futura Ley de Farmacia que ya se tramita por la vía de la urgencia. La misma urgencia que provocó el paso al frente asistencial dado por las farmacias en la pandemia.

Precisamente, ha sido la pandemia la que provocado cierto giro de guión en los argumentarios de los despachos de los decisores sanitarios. Aunque insistimos que no es una región, ni una personalidad que fuese ‘sospechosa’ en este aspecto —todo lo contrario—, toca volver a citar a Iñaki Betolaza: “los tiempos juegan a favor de la farmacia”, dijo. ¿Qué reticencias o recelos, provenientes de la Sanidad o externos a ella, pueden sostenerse después de la labor, con resultados, realizada por la farmacia comunitaria?

Habrá quien insista —sin estar exento de razón— que hay costumbre a escuchar estos mensajes positivos de los decisores hacia el papel de las boticas y su avance asistencial, pero que se acaban quedando en eso: palabras. Pero hay un cambio importante que esperamos sea el preámbulo de próximas novedades para la profesión. Ahora son los propios decisores los que hacen suyo estos argumentos y son conscientes de que cuestiones como la pandemia justifican otorgar mayores competencias a los farmacéuticos. Esperemos que estos aires favorables al avance de la farmacia se extiendan al resto de CC.AA.


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