El año del fin de las variantes de SARS-CoV-2

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Durante 2020 los epidemiólogos y genetistas que estudian las variantes y las mutaciones se preocuparon de decirnos que una variante no es un virus con mutación relevante. Apenas un par de bases en el ARN del virus ya ofrecían variantes. Pero hemos pasado de cambios de pocas bases a otras en las que se aprecian de 10 a 20 cambios en las posiciones del código genético del SARS-CoV-2.

Se trata de cambios genéticos que se trasladan a la epidemiología; se observan en la velocidad de transmisión del SARS-CoV-2 y en las resistencias frente a la inmunidad del huésped. En muchos casos las variantes tienen ambas características.

Las variantes y sus orígenes

El SARS-CoV-2 original de Wuhan (China) fué secuenciado en enero de 2020. La primera variante apareció en Reino Unido (ahora llamada Alfa) en septiembre de 2020. Alfa incrementó en 2,5 veces el ratio de infecciones en reino Unido en ausencia de máscaras, distancia social y confinamientos vs la variante original de Wuhan. El número reproductivo (R0) de alfa se sitúa entre 4 y 5.

La variante sudafricana y la brasileña se unen

En noviembre, la variante beta (originaria de sudáfrica) hacia acto de presencia. La variante de Brasil (gamma) se identificó fomalmente en 2021. La variante que ha hecho saltar todas las alarmas es la identificada hace un par de meses en India, rebautizada como delta. Delta se está convirtiendo en la cepa predominante en muchos países (Reino Unido Rusia o Portugal, además de la India) y cuenta con una R0 de hasta 8. Probablemente será ya la dominante en muchos otros países en breve.

“¿Tienen las variantes de SARS-CoV-2 la capacidad de seguir sorprendiéndonos con más letras del abecedario griego?”

Delta en aumento

En laboratorio se ha visto que la carga viral para infectar es menor con delta: resulta probablemente más fácil contagiarse. Además, de muestras de personas contagiadas con delta se observa más concentración de virus en mucosas. Esto indica que, probablemente, se lanzan al aire más cantidad de virus por parte de los portadores infectados.

Vacunación: imprescindible pero no suficiente

Las actuales vacunas no detienen las infecciones de todas las variantes. Tampoco impiden el contagio de virus entre personas, aunque lo dificultan. Las vacunas de Pfizer o AstraZeneca previenen un 50% de las transmisiones de alfa a personas no vacunadas.

Los estudios británicos muestran que delta es un 60% más contagiosa que alfa. Las vacunas actuales realizan su cometido, pero no van a solucionar el problema a corto plazo de la transmisión. Lo que sí están aportando es una clara reducción del riesgo de hospitalización y muerte, hasta ahora.

Todos vacunados: una teoría que falla

Con toda la población vacunada al 100% siempre tendríamos el escape inmunológico en algún momento, aseguran desde la London School de Higiene y Medicina Tropical.

Las variantes de mañana

¿Tienen las variantes de SARS-CoV-2 la capacidad de seguir sorprendiéndonos con más letras del abecedario griego? No parece posible desde un punto de vista evolutivo, dicen los expertos. Pero alguna sorpresa más podríamos tener.

Parece que vamos a comenzar a ver mutaciones recurrentes. Los expertos dicen que no hay muchos lugares de la estructura proteica en el que el SARS-CoV-2 puedan producir más mutaciones viables.

Mientras tanto, compañías de IA están tratando de anticipar estructuras de la proteína S. Se trataría de mutaciones que muestren posibles variantes del SARS-CoV-2 y su unión a la célula humana. De momento se ha utilizado con éxito en proteínas pequeñas.

Será más complicado ver la interacción, con una membrana de una célula, de un dímero o trímero como es la proteína S. Otro reto para la ciencia y la tecnología.