Entre la segunda quincena de octubre y esta primera semana de noviembre, todas las Comunidades Autónomas pondrán en marcha sus nuevas campañas de vacunación frente a gripe 2021-2022. Volverá con ello la eterna pregunta en cada inicio de temporada: ¿se alcanzarán en esta campaña los objetivos de cobertura poblacional, que se sitúa por regla general en el 75% de la población diana, en especial en sanitarios mayores de 65 años?

Si atendemos al histórico de campañas y, en concreto, a los resultados de la anterior temporada —donde se redoblaron recursos y esfuerzos por la coincidencia con la COVID-19— no se puede ser optimista. En la anterior campaña se produjeron incrementos nunca vistos, pero aun así insuficientes. En mayores de 65 años la tasa se situó en el 67’7 por ciento; en sanitarios, aún menor (62 por ciento). Además de avisar de que este año la gripe puede ser más virulenta, desde la comunidad científica se vaticina que será difícil superar estos resultados ante la ausencia de nuevos “incentivos” para animar a vacunarse, como fue el año pasado ese ‘miedo’, real, a la convivencia con la COVID-19.

Por ello, toca gastar toda posible baza que quede por ‘jugar’. Y una de ellas bien podría ser la habilitación de puntos complementarios de vacunación, como la red de farmacias. Un sempiterno ofrecimiento del sector que se encuentra siempre con el sempiterno rechazo de las Administraciones. Un reciente estudio del CGCOF resalta que apostar por las boticas podría aumentar cuatro puntos las coberturas.

¿Por qué no apostar de una vez por ello? ¿Por una cuestión de falta de aceptación social? No debe serlo: el mismo estudio del CGCOF revela que el 72 por ciento de la población estaría dispuesta a vacunarse en boticas. ¿Por no invadir competencias de otras estructuras? Tampoco; las farmacias se ofrecen como puntos complementarios, nunca sustitutivos. ¿Por temor a lo desconocido? Basta recordar que esta función ya está autorizada, y con éxito general, en 36 países (trece en Europa). ¿Falta de capacitación? Los farmacéuticos son conscientes de que esta nueva función debe ir acompañada de formación y acreditación.
Como reza el lema comercial, pruébenlo y si no quedan satisfechos… podrán argumentar la negativa con conocimiento de causa. Mientras, se rechaza “por sistema” un recurso que podría ayudar a llegar al ansiado 75 por ciento.


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