| viernes, 04 de mayo de 2018 h |

El debate de la isoapariencia abierto en el Congreso de los Diputados tras la aprobación de una PNL de Podemos es un paso importante para hacer frente a la falta de adherencia a los tratamientos, un problema que hace años fue identificado por la OMS como un problema de salud pública a nivel mundial. Quizá no se ha subrayado lo necesario que, en estos años en los que la sostenibilidad del SNS ha estado en boca de todos, parece mentira que las administraciones no se hayan puesto todavía manos a la obra para frenar un problema que en España ocasiona un gasto anual estimado de 11.250 millones de euros.

Está claro. Si se trata de buscar iniciativas coste-efectivas que ayuden a garantizar la suficiencia del sistema, la falta adherencia es una baza que no hay que dejar pasar. Como no podía ser menos, desde el sector —Sefac y Farmaindustria— han valorado positivamente una posible homogeneidad de los envases, con la vista siempre puesta en ‘lo mejor para el paciente’.

Pero no siempre lo deseable es probable. En este caso, hay que tener en cuenta varios aspectos. Primero, que cualquier medida que se adopte en relación al etiquetado, prospecto o ficha técnica debe tener alcance europeo. El debate es correcto, pero está en el foro equivocado.

Igualmente, tampoco cabría pensar en implementar una iniciativa de este calibre sin asegurarse de que cuenta con el consenso de todo el sector farmacéutico, y que cuente también con un estudio que analice costes y con un piloto que permita medir sus resultados. En línea con esta idea, tampoco conviene olvidar que, aunque la isoapariencia es una de las soluciones frente al problema del no cumplimiento de los tratamientos prescritos, en ningún caso sería la panacea. La falta de adherencia al tratamiento se ha identificado como un problema multifactorial, y aunque todos los avances sectoriales sean importantes, para su solución necesita medidas con un enfoque multidisciplinar.

Aunque la isoapariencia es una de las soluciones a la falta de adherencia, en ningún caso sería la panacea