Buenas tardes estimados compatriotas. Así iniciaba hace casi un año su discurso más difícil el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Una comparecencia para decretar el confinamiento total de un país que comenzaba a conocer lo que era la COVID-19, lo que era una pandemia. Los hospitales se acercaban el colapso y los profesionales trataban de luchar contra un virus desconocido y con escasas medidas de protección. Mientras tanto, administraciones y compañías unían fuerzas para asegurar el suministro de medicamentos y de productos sanitarios. Una colaboración sin precedentes también en materia de investigación, que mostraba el potencia de un sector que se ha hecho protagonista sin quererlo y que ha conseguido en un año ofrecer vacunas eficaces.

Hace un año todo se apagó, pero la cruz verde de las farmacias continuaron encendidas, atendiendo a todos los ciudadanos , asegurando que los pacientes accedían a sus medicamentos, fomentando la atención farmacéutica domiciliaria u ofreciendo su experiencia y trabajo para luchar contra el virus. Reparto de mascarillas o realización de test de antígenos son solo la punta del iceberg del potencial que la farmacia ha demostrado tener durante estos meses.

“El sector sanitario ha demostrado una capacidad de colaboración sin precedentes, que se ha traducido con la llegada de la vacuna en un tiempo récord”

Doce meses después los gobiernos siguen luchando contra la pandemia mientras avanzan en sus estrategias de vacunación, al tiempo que comienzan a dibujar una reconstrucción económica y social, con la mirada puesta en la tan ansiada recuperación. Una reconstrucción que, de forma obligada, debe tener al sector sanitario como protagonista. Porque, por primera vez, se demostró que sin salud la economía no puede avanzar. Y solo reforzando la salud se conseguirá reforzar la economía.

Avanzar en la colaboración público-privada, aumentar la financiación sanitaria y apostar por la I+D como motor de crecimiento económico son las claves que conseguirán construir un país más fuerte en lo económico, en lo social y en lo sanitario. España ha demostrado en los últimos años su potencial en investigación, y lo ha demostrado durante este último año, situándose como uno de los países con más evidencia científica generada sobre la COVID-19. Es el momento, por tanto, de pensar en la sanidad con mayúsculas y de reconocer a un sector que lo ha dado todo, siempre pensado en los pacientes.