Premios BiC 2020

“Test, test, test”. Han pasado cerca de 250 días dede que, a mediados de marzo y en plena irrupción de una, por entonces desconocida, pandemia, el director general de la OMS Tedros Adhanom, lanzaba este mensaje a todos los países “sin excepción” como una de las medidas principales para controlar la expansión de la COVID-19. Han pasado cerca de 250 días pero la situación parece la misma: una evolución que, en caso alguno, parece controlada.

Por tanto, nueve meses después bien podría repetirse este llamamiento: “test, test, test”. Con una importante salvedad. Cuando se lanzó este mensaje desde la OMS la capacidad de los Estados para aprovisionarse de la cantidad suficiente de pruebas diagnósticas era limitado.. No es esa la situación actual. Ni tanto en la cantidad de unidades disponibles en el mercado…ni en los tipos de test existentes. Tampoco en la rapidez de sus resultados, fiabilidad de los mismos.. Y facilidad en la toma de muestras.

“Madrid y Cataluña quieren hacer test rápidos de COVID-19 en farmacias y están avanzando en las gestiones internas, pero nada pueden concretar sin el “ok” del Ministerio”

Por ejemplo, Madrid tiene “5 millones de test de antígenos fácilmente realizables” —en palabras de su presidenta— que desea llevar a las farmacias para que puedan ser dispensados y realizados por ellas. “Sería así más fácil que toda la población se pudiera proteger”, argumentó Díaz Ayuso. Sin embargo, la realidad dice que no puede llevarlo a cabo. Una normativa que no entiende de urgencias y un legislador que no ha tenido a bien (por el momento) modificarla lo impide. Hasta en media docena de ocasiones Madrid ha pedido públicamente que se articule el cambio legal. La última, mediante el envío de una carta al ministro de Sanidad y la Aemps. Ha sido tras la recepción de esta misiva cuando Salvador Illa ha indicado que “se analizará” la propuesta. ¿Se puede permitir España el ‘lujo’ de esperar a que haya una acción (envío de una carta) para que se provoque una reacción (estudio)? Cuando hablamos de salud, no tiene cabida el “más vale tarde que nunca”. Aunque la respuesta acabe siendo positiva, cada minuto que pasa sin que las farmacias ayuden en cribados es ¿tiempo perdido?

Cataluña también sopesa realizar test en farmacias…Pero la situación es la misma. Podrá ir avanzando a nivel interno —ya ha contactado con los colegios y patronal— pero dependerá de que Sanidad ‘mueva ficha’. Ya no es una cuestión de encaje legal (que parece haberlo), sino de necesidad y demanda social. “Test, test, test…en farmacias”.


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