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En el Pleno del Congreso de los Diputados celebrado para explicar el Real Decreto-ley del Estado de Alarma se pronunció la siguiente frase: “Que el miedo al virus no cause más daño que el propio virus”. Con permiso de su orador (Iván Espinosa de los Monteros, del Grupo VOX), es necesario extrapolar el contexto en el que fue lanzada para hablar de la otra epidemia que ha desatado el Covid-19: los bulos.

El Metro de Madrid atestado de viajeros. Peligros derivados de la presencia de coronavirus en el asfalto. Un suicidio en un hotel en cuarentena. Falsedades en materia de prevención. Inspiraciones como método de diagnóstico. Y todo tipo de imágenes, audios y vídeos reenviados hasta la saciedad con mensajes no siempre imparciales y objetivos que apuntan a una suerte de conspiración o desinformación malintencionada a la ciudadanía…

El Global lleva 20 años informando sobre el sector sanitario y NUNCA ha sido testigo de un esfuerzo informativo del calibre del que estamos viviendo por parte de todas las administraciones. También por parte de los agentes del sector. Pero vivimos en la época de la inmediatez, de lo fácil. Cualquier información vale mientras te la envíen y no tengas que buscarla tú a través de fuentes oficiales. Vía libre para los bulos…

Cualquier información vale mientras te la envíen y no tengas que buscarla tú a través de fuentes oficiales

Y así, cualquier cosa también es susceptible de reenviarse a nuestros amigos o familiares. Les queremos tanto que priorizamos la prevención ante una supuesta alarma al envío de una información fiable. Tanto nos preocupamos por ellos que preferimos enviar cualquier supuesta información lo más rápido posible antes que contrastarla. Y muchas veces basta con una búsqueda rápida en Google. Tampoco nos ponemos en el lugar de las personas. Si nuestro receptor es una persona inmunodeprimida, o mayor, o tiene alguna patología importante, ¿hasta qué punto le estamos ayudando actuando así?

Sabemos lo que hay que hacer. Estos días, la responsabilidad de la población es quedarse en casa y seguir las recomendaciones oficiales. Pero también es comportarse con responsabilidad en nuestra vía de comunicación más vital: el móvil. Como ocurre con un virus, es difícil, por no decir imposible, evitar el nacimiento de un bulo. El porqué alguien decide iniciar un bulo es, muchas veces, un completo misterio. Pero, como también ocurre con un virus, podemos contribuir a evitar que se propague. Frenemos esta epidemia. Hagámoslo desde casa. Seamos responsables.

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