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No hace falta ser ningún experto para saber que la clave de todo éxito pasa por buscar soluciones personalizadas a las necesidades. Resulta válido para cualquier empresa, ya sea física o metafórica. O sea, que también se aplica a la endiablada tarea que se le ha encomendado (y de manera express, además) a la Comisión para la Reconstrucción: firmar unos Pactos de La Moncloa que apuntan, cuando menos, a un Pacto por la Sanidad. En este contexto, queremos detenernos en una propuesta que resulta de lo más llamativa, dadas las circunstancias… ¿Tiene sentido abogar ahora, como plantean el PSOE y UP en el Congreso, por los 18 puntos del informe de la AiREF en gasto de receta? La respuesta es un ‘no’ rotundo. Y esta es la razón: ninguna de las 18 medidas de este informe ha tenido en cuenta el coronavirus. ¿Cómo, entonces, van a ser válidas en la Agenda para la Reconstrucción?


Si esta pandemia lo ha cambiado todo, las políticas que se planteen deberían partir todas de la misma base: renovación. El Pacto por la Sanidad se ha abordado muchas veces en los últimos años, pero en ninguno de los casos nadie ha abogado por recuperar las medidas del informe Abril. Y resulta lógico. Este documento pudo tener mucho sentido en su momento, y aunque hay cosas que hoy puedan seguir vigentes, sus soluciones necesitan adaptarse. Por eso, cada intento de Pacto ha venido acompañado siempre de un ‘reseteo’ de los trabajos.


Resulta contradictorio que los partidos que sostienen el Ejecutivo defiendan por un lado la necesidad de trabajar de otra manera y por otra acudan a soluciones que ya han quedado desactualizadas, a pesar de lo cercanas que se muestren en el tiempo. Sobre todo porque en otros ámbitos sí que están dando buenos ejemplos de esa adaptación. El más palpable es la (casi segura) renovación de Profarma. Pero si nos vamos a un contexto más general, el propio ministro ha explicado en el Senado que es inevitable que la agenda se reordene a la luz de la crisis.


Siguiendo esta misma lógica de pensamiento, sería difícil imaginarse que el informe sobre gasto hospitalario que la AiREF está preparando no vaya a tener referencia a la COVID-19. Si las futuras recomendaciones de este organismo tienen en cuenta la pandemia, ¿por qué no aplicar esa circunstancia también al gasto de receta?