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Si el debate entre innovación y sostenibilidad se afronta desde miras amplias será posible reconocer que en la sanidad imperan criterios, no sólo complejos, sino contrapuestos
| 2019-02-15T12:48:00+01:00 h |

La valoración de resultados de salud no es una asignatura susceptible de orientación política. O, al menos, no debería serlo. Hemos visto cómo todos los discursos, con independencia del signo político, defienden la aplicación del método científico a los procesos complejos como manera de avanzar en la sanidad. Entonces, ¿por qué resulta tan difícil avanzar?

Se parte de la base de que un país como España no puede abstraerse de una racionalidad que predomina en el entorno europeo y mundial, en el que es impensable tener un sistema que no valore resultados en salud y que no pague e incorpore la innovación en base a esos resutados. Pero, evidentemente,la coyuntura política condiciona los pasos y los tiempos. Y esta sensación continua de deja vu político, que nos devuelve una y otra vez a la casilla de salida en este eterno juego de la Oca, está haciendo que España vaya, otra vez, por detrás de sus compañeros de clase.

Que se han dado pasos es innegable. A falta del liderazgo a nivel nacional, la evaluación en España ha ido avanzado de manera parcial, gracias a impulsos sueltos que necesitan de la coordinación de un Ministerio fuerte. Tenían razón los expertos que la semana pasada se congregaron en el salón de actos Ernest Lluch del Instituto de Salud Carlos III. La llegada de un trabajo como el libro El Análisis de Decisión Multi-Criterio en el Ámbito Sanitario. Utilidad y limitaciones para la toma de decisiones es oportuno desde muchos puntos de vista.

Si el actual debate sobre cómo conjugar innovación y sostenibilidad se afronta desde miras amplias, sin excluir a nadie, será posible reconocer de una vez por todas que en la sanidad imperan criterios, no sólo complejos, sino contrapuestos, y que todos deben estan presentes para salir del bache en el que se encuentran las herramientas para incorporar la innovación (antes el innovómetro; hoy Valtermed). Sólo así se podrá superar este bloqueo continuo al que nos tiene sometida la incertidumbre política y se podrá garantizar algo parecido a una política sanitaria de Estado. Sólo así se podrá avanzar en un proceso de aplicación del método y del conocimiento científico, para llegar quizá no a una única solución, sino a soluciones priorizadas que nos permitan avanzar.

La valoración de resultados de salud no es susceptible de orientación política. O no debería serlo.