Nuevos estudios refrendan la necesidad de acometer los cribados previstos para detectar a todos los infectados de hepatitis C ante las bajas tasas de diagnósticos actuales
| 2018-02-23T14:31:00+01:00 h |

Los calificativos que adornan la estrategia que está siguiendo España en cuanto al abordaje de la hepatitis C se refiere son inagotables. Pocos son ya los que hablan de ese plan de manera negativa y pocos son los que creen que no se están haciendo bien las cosas. El único problema que tiene hoy por hoy ese plan es que podría morir de éxito. Lo que sería una auténtica pena dada su intachable trayectoria y su innegable utilidad. El esfuerzo final se centra en los cribados. Una vez incorporadas todas las innovaciones posibles y tratados más de 90.000 pacientes, el Ministerio tiene que liderar la estrategia de cribados y facilitar el diagnóstico y el tratamiento de las 70.000 personas que se estima que están infectadas y que lo desconocen. Es cierto que parece que no se va a retrasar la estrategia de Sanidad para sacar a la luz la infección oculta por lo que si se siguen los planes previstos, España podría terminar con la hepatitis C en un escenario no superior a cuatro años, anticipándose a las previsiones de la Organización Mundial de la Salud que se ha marcado el 2030 como objetivo. El esfuerzo que se ha realizado por todos los agentes implicados en el desarrollo de la Estrategia Nacional para el Abordaje de la Hepatitis C se merece un último esfuerzo.

Para mantener ese objetivo vivo está claro lo que es necesario. Y para tener todavía más motivos por los que apostar por esa estrategia de cribados, la Asociación Española para el Estudio del Hígado ha presentado diferentes estudios que remarcan la importancia de alcanzar esa curación de la patología por lo que aporta en retornos al sistema tanto en aportación directa en términos de coste-utilidad como en la reducción de eventos clínicos futuros tales como la cirrosis, cáncer de hígado, trasplantes hepáticos y muertes asociadas a la enfermedad.

La meta está muy cerca, mucho más de lo que nadie podría haberse imaginado cuando se puesto en marcha el plan nacional. Y no está de más recordar este éxito para asegurar que en el futuro se pueda aprovechar como referencia para el abordaje de otras patologías. Sería lo justo y sería lo más inteligente. Un plan que funciona tiene que ser una referencia.

La meta está muy cerca, mucho más de lo que nadie podría haberse imaginado