Que Madrid monopoliza en muchas ocasiones los focos informativos es una realidad; en especial en el ámbito político. Aquellos que se quejan de esta suerte de ‘centralismo’ no están exentos de razón. Pero tampoco faltan razones para justificar la importancia que tiene esta plaza, aunque solo sea por lo numérico: población, economía, etc.

En lo que respecta a la actualidad farmacéutica, y con el permiso de la globalización que caracteriza a la COVID-19, Madrid acapara actualmente esos focos informativos. ¿El motivo? Parece justificado: la tramitación de una pionera —gustos al margen— nueva Ley de Farmacia.

Lo poco que se conoce del texto —un borrador de anteproyecto que tendrá incluso una nueva versión que será la que se someta a los trámites oficiales de consulta pública— ya ha generado partidarios y detractores. Como cualquier norma. Pero novedosa en su contenido lo es; indudable. Por cuestiones como regular la entrega informada de medicamentos a domicilios de los pacientes, una flexibilización de los horarios de las farmacias no vista hasta ahora en las LOF regionales…

La notoriedad de esta ley para el conjunto de la farmacia nacional es sabida por los profesionales. Así lo asegura Luis de Palacio, el presidente nacional de los titulares de farmacias (FEFE), en una entrevista con EG. Siquiera pensando en lo político. Simple y llanamente “por la masa numérica de farmacias que aporta esta región respecto a la red nacional”, argumenta.

Por ello, De Palacio pide altura de miras a los partidos para dejen fuera esta normativa del juego político. Del rechazo o apoyo per sé dependiendo del color del que la defienda o la rebata. El objetivo debe ser construir, no destruir. Entre todos.

Cabe recordar que el anterior intento de publicar esta Ley —y actualizar la aun vigente de 1999— sufrió la crispación política que reinaba en el por entonces Gobierno de coalición regional. Se tumbó porque su aprobación, o rechazo, eran ‘medallas’ para unos y otros, según el caso, que todos querían ponerse… O ninguno concederse (tanto monta). Hay que hablar.