Al hablar de la situación de la mujer y la niña en la ciencia los datos son muy elocuentes. Como refleja el ‘Informe Mujeres Investigadoras’, publicado por el CSIC en 2021, mientras que en las fases iniciales de la carrera científica, la distribución entre hombres y mujeres es prácticamente paritaria, en la etapa más avanzada de la misma, el 73,1 por ciento de puestos corresponden a varones, frente al 26,9 por ciento de mujeres. Las científicas exponen que aunque las causas que subyacen a esta inequidad son complejas, urge hacer una radiografía para determinarlas. Aun así, uno de los motivos concretos está claro: la etapa postdoctoral suele coincidir en tiempo con una edad en la que se toman decisiones respecto a la maternidad y otros aspectos de la vida profesional. Esto condiciona el avance las mujeres en la carrera científica.

Urge insistir en el mensaje de que impulsar la igualdad de oportunidades (tanto en ciencia como en otras áreas) no corresponde solo a las mujeres y que es una responsabilidad conjunta de toda la sociedad

Para subsanar esta situación las profesionales de este campo creen que se debe actuar desde un triple eje: visibilizar, educar y legislar. En cuanto al primer punto, poner en el foco a referentes científicas de ayer y de hoy puede ayudar a fomentar vocaciones STEM en las edades más tempranas. Esto está profundamente ligado a la educación, ya que en todas las fases de la misma se puede (y se debe) trabajar para que niñas y jóvenes sientan que son igual de capaces que sus compañeros en materia científica, para decantarse por esta carrera si así lo desean. Y legislar. Aunque ya se ha avanzado en puntos como eliminar penalizaciones en casos de interrupciones en la trayectoria (como las derivadas de la conciliación familiar), todavía queda camino por recorrer. Las profesionales ponen parte de sus esperanzas en que la futura Ley de Ciencia contribuya a seguir avanzando.

Por todo esto es tan importante seguir conmemorando el 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Para que el foco mediático se dirija a los retos pendientes y, especialmente, para que siga calando el mensaje de que impulsar la igualdad de oportunidades, no solo corresponde a las mujeres. Es responsabilidad de todos.