| viernes, 28 de septiembre de 2018 h |

BioSpain 2018 no podía haber elegido un escenario más apropiado para su puesta de largo; Sevilla, capital de la tercera comunidad autónoma con mayor número de empresas dedicadas exclusivamente a la biotecnología, fue la anfitriona de un congreso que año a año saca músculo y demuestra que España se sitúa cada vez con más fuerza entre los grandes países generadores de innovación. Pero, si algo ha quedado patente durante los tres días de Congreso, organizado por la patronal Asebio, es la necesidad de seguir invirtiendo. Invertir para innovar y para generar riqueza.

Es cierto que existen iniciativas que están respondiendo a esa necesidad, pero son numerosas las que se quedan en el camino por falta de financiación. Ejemplo de ello es el proyecto Farma-Biotech, desarrollado por la patronal Farmaindustria, que, aunque en 16 convocatorias ha logrado sacar adelante 103 proyectos, ha visto cómo un 31 por ciento de ellos se quedan sin aval por falta de financiación.

El impacto en la economía de las empresas con dedicación total a la biotecnología en 2017 fue de 7.300 millones de euros, lo que supone en torno al 0,7 por ciento del PIB con la generación de más de 108.000 empleos, de los que más de 22.600 son directos. Estos datos no hacen más que corroborar el potencial de este sector. Fuera de nuestras fronteras ya lo conocen. Más de 600 compañías de una treintena de países, 200 expositores y más de 50 inversores de primer nivel acudieron a la cita para conocer de primera mano las investigaciones pioneras que se realizan en España y apostar para que estas lleguen a su destino: los pacientes.

El objetivo de BioSpain 2018 era poner en valor el ecosistema biotecnológico ante los inversores y actores de mercado tanto nacionales como internacionales. Un objetivo más que superado y que deja un buen sabor de boca para la próxima edición, aún en busca de sede: BioSpain 2020.

BioSpain 2018 puso el foco en la necesidad de invertir en un sector con un impacto de 7.300 millones de euros