En España hay algo más de 2.000 profesionales ejerciendo en los Servicios de Farmacia de los hospitales nacionales. A corto plazo, para beneficio del SNS y sociedad, este colectivo crecerá, dado el aumento de las plazas FIR anunciada por Sanidad. La especialidad que más verá crecer la oferta de vacantes de formación sanitaria especializada en la próxima convocatoria 2020-2021.

Este aumento de plazas FIR atiende una petición de las entidades representativas de la FH. Responde a una necesidad manifiesta de más profesionales y refrenda la importancia de estos en el entorno hospitalario y los equipos multidisciplinares. Un rol que siempre ha sido clave pero que, como con sus compañeros de farmacia comunitaria, la COVID-19 ha puesto en primer plano del foco social.

Un profesional fundamental para todo aquel paciente que es atendido en un hospital —sea por una urgencia, un ingreso, una operación, una consulta…— pero que quizá solo era ‘visible’ para aquellos pacientes externos que acuden periódicamente a recoger renovaciones de sus tratamientos al Servicio de Farmacia.

Pues bien, son muchos los retos y proyectos que tiene en marcha la farmacia hospitalaria —siempre con permiso de la pandemia y la presión que las distintas olas siguen ejerciendo en este entorno—. Y uno de ellos es, precisamente, hacerse más visibles, más presentes, apostando, aunque suene incongruente, por la no presencialidad. Así lo asegura la presidenta de su sociedad científica SEFH, Olga Delgado, en entrevista con EG: “La farmacia hospitalaria debe pasar de la atención al paciente presencial y puntual a la no presencial pero más continua”.

Es lo conocido como telefarmacia y que va más allá de la dispensación a domicilio de los medicamentos (o en coordinación con la oficina de farmacia). Es también comunicación fluida con el paciente a través de la teleconsulta, el uso de apps para el seguimiento del paciente, etc. Un modelo asistencial, valga una vez más la redundancia, ya de presente —’gracias’ a la COVID-19—. Y, por supuesto, de futuro.