La importancia del acceso a la innovación en medicamentos oncológicos ha sido puesta de manifiesto con la publicación de dos informes que aluden a una misma realidad desde el Ministerio de Sanidad y la patronal europea de compañías farmacéuticas innovadoras (Efpia). Conscientes de su relevancia, EG dedica en sus páginas un análisis en profundidad a dos visiones, dos piezas de un mismo puzzle, que a priori lanzan datos contradictorios, pero que con una mirada en profundidad aprecia matices que distinguen las metodologías utilizadas por ambos trabajos.

En el fondo, los estudios que, a escala nacional y europea, se han desarrollado reconocen la innegable realidad que viven los nuevos medicamentos dedicados a tratar una de las patologías con mayor impacto -económico, social y sanitario- como es el cáncer. Juntos, completan una fotografía que evidencia dos cuestiones ineludibles: la relevancia como inversión de los sistemas sanitarios en los tratamientos del cáncer y la dificultad en ocasiones para acceder a estos fármacos con la urgencia que merece una enfermedad de su calado.

El informe elaborado por el departamento de Carolina Darias, con un alto grado de precisión y rigor, muestra también la inequívoca apuesta por la inversión y financiación de medicamentos oncológicos. Además, conjuga este análisis de datos con una pormenorizada identificación de tiempos y fases que transcurren en el periodo que recorren las innovaciones hasta su llegada a los pacientes, así como las cifras de gasto y consumo en hospital y fuera de éste.

Por su parte, la Efpia no hace sino arrojar conclusiones complementarias sobre disponibilidad. No en vano, su esfuerzo por poner en perspectiva las demoras en los tiempos de aprobación de principios activos y nuevas indicaciones en los países que analiza sirven también de estímulo y fuente de inspiración para mejorar dichos tiempos.

Es preciso seguir progresando en una asignatura pendiente de muchos países que es la incorporación de la innovación y que responde a distintas realidades económicas. En todo caso, habrá que preguntarse si situarse en la mitad de una tabla de 39 países es el lugar idóneo para España.

Con la COVID-19 dando síntomas de agotamiento, es momento de retomar esta ‘tarea’ que apremia: conseguir un mejor futuro para las personas que conviven con el cáncer. Una necesidad que precisa de trabajo conjunto, recursos y decisión para lograr optimizar este abordaje, todavía con margen de mejora. De la mano de todos los actores y con una voluntad decidida, la posibilidad de construir un horizonte esperanzador en oncología está cada vez más cerca.