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Las comunidades autónomas deberían estar elaborando sus presupuestos con luces largas; pero en cambio circulan a oscuras y con iluminación insuficiente
| 2016-09-23T11:47:42+02:00 h |

Deberían ir con las luces largas, pero en cambio circulan a oscuras y con iluminación insuficiente. El símil que ofrece el economista David Cantarero es la manera más sencilla y gráfica de comprender el complicado momento que atraviesan las comunidades autónomas. Por estas fechas, deberían estar enfrascadas en la elaboración de los presupuestos para 2017. En cambio, ya no saben cómo pedir a Hacienda los datos que necesitan para ello. La situación de interinidad les ha afectado hasta el punto de convertirlas en ‘comunidades en funciones’. Y no hace falta ninguna gran campaña de Tráfico para aventurar las consecuencias de esta práctica.

Circular así implica no ver las señales, aunque sin duda están ahí. Y todos lo saben. Son los objetivos de Estabilidad, claro, los que marcan la velocidad a la que debería ir la reducción del déficit público. Pero la situación al volante está descontrolada. No solo no habrá más dinero para Sanidad, sino que con toda seguridad habrá menos, incluso si se prorrogan los presupuestos. Y todo esto, aunque paradójicamente habría crecimiento económico positivo.

España circula de manera temeraria por la vía pública. Y los responsables de este hecho deberían actuar, si ya no por madurez, por sentido político o respeto democrático, al menos por responsabilidad a todo lo que puede ser sacrificado. El adelanto del cierre presupuestario que el Ejecutivo Central aprobó en julio ya es una realidad en tres comunidades autónomas, que ante la absoluta incertidumbre presupuestaria (entre otras cosas no conocen su techo de gasto, sin el cual no pueden tener una mínima previsión del dinero que van a poder gastar) han tenido que pisar a fondo el pedal del freno. Por previsión ante lo que pueda suceder en su déficit. Porque puede llegar fin de año y que se den cuenta de que estaban circulando a 120 por hora en una vía con límite de 50.

Están en juego subvenciones, reembolsos de gastos, convenios, planes de choque excepcionales contras las listas de espera, inversiones en centros sanitarios, obras de ampliación o remodelación… Por no hablar del sector farmacéutico, porque cuando llegue el momento de echarse las manos a la cabeza todos saben que será en la factura de medicamentos donde primero se acudirán en busca de ahorros fáciles y cortoplacistas.