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El problema es que cada nuevo medicamentos lleva asociada una dosis de incertidumbre innata

La madre de todas las discusiones en política farmacéutica es averiguar el beneficio clínico que proporciona un nuevo medicamento. Este debate se relaciona con el precio de los medicamentos innovadores (que establece la administración) con el valor que se le otorga por los clínicos, los farmacéuticos, los reguladores y las propias compañías, entre otros. Muchos pueden referirse al valor, pero uno sólo lo convertirá en un precio (la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos), finalmente.

El problema es que cada nuevo medicamento lleva asociada una dosis de incertidumbre innata, en relación a la posible efectividad que demuestra en los ensayos clínicos, en comparación con los datos en la vida real. Reducir la incertidumbre con la innovación no puede ser nunca un pretexto para retrasar su incorporación, porque hemos tenido casos que muestran que, en la vida real, se alcanzan mejores resultados que en los ensayos clínicos, como en el caso de los antivirales de acción directa contra el virus de la hepatitis C, con cifras del 97% de curación. Nekane Murga, consejera de salud del País Vasco, señala la crítica constructiva del actual sistema en relación a la innovación. Murga se refiere a asegurar que el beneficio clínico es percibido por el paciente. Efectivamente, hay que avanzar y asegurarse la sostenibilidad de un sistema cuyo incremento del gasto es determinado en un 50% por la innovación tecnológica y los medicamentos, afirma la consejera vasca. Pero este mismo incremento de gasto ofrece cotas de expectativa y calidad de vida para nuestra sociedad nunca vistas. Por eso se puede afirmar que el incremento de la expectativa de vida, y de la calidad, lo condiciona también la inversión en innovación y tecnología.

No va a resultar fácil, pero el presente ya pasa por la evidencia de la vida real, y por eso la EMA y la HMA están trabajando en el diseño de su sistema DARWIN (Data Analysis and Real World Interrogation Network) que pretende ofrecer a todas las Agencias Nacionales una plataforma on line para generar evidencia con los medicamentos innovadores. Ya han comenzado por lanzar, a través de la red de Jefes de Agencias del Medicamento, un decálogo del Big Data de los reguladores europeos. Ahora sólo resta que la UE decida destinar fondos suficientes, que es la única manera de convertirlo en realidad en 2023, como se han marcado.