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Opinión

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Santiago de Quiroga Editor de EG | viernes, 26 de julio de 2019 h |

La actitud de UP con la I+D, la formación o las donaciones haría difícil la estabilidad requerida en Sanidad.

Existe cierta preocupación en el sector que afecta a profesionales, entidades de distinta naturaleza y compañías, sobre la necesidad de estabilidad. Las grandes empresas en España, y sus patronales, animan a que haya estabilidad política. En sanidad, una de las razones de la estabilidad tiene que ver las inversiones que realizan las compañías. Estas inversiones son, por un lado, industriales, incluyendo las plantas de producción de medicamentos innovadores, genéricos, biológicos o de productos sanitarios, así como las vacunas. Las inversiones que también interesan son las relacionadas con la I+D. Mayoritariamente privadas, y lideradas por el sector farmacéutico, cualquier iniciativa de alcanzar un 2% de la inversión en I+D, como propone Unidas Podemos (UP), pasa por ofrecer un escenario adecuado a estas inversiones. Por eso, los mensajes que se lancen desde la formación morada deben ir en la línea de ofrecer escenarios de estabilidad, aspecto que no se cumple en algunas de sus declaraciones.

En materia de formación, resulta imprescindible ser consciente de que el papel de las compañías permite mantener el conocimiento y las competencias de muchos médicos, y el Código de Buenas Prácticas facilita que sea una relación transparente, en una materia que es no sólo positiva, sino necesaria. Si la mentalidad de UP de que una donación de tecnología sanitaria como la realizada por la Fundación Amancio Ortega tiene más defectos que virtudes, no podemos pretender que exista una visión positiva de la formación. Pero este discurso de denuncia y sospecha permanente es incompatible con la estabilidad que necesita la Sanidad en España. No, no está en manos de UP la universalidad de la sanidad; ya está conseguida por Gobiernos precedentes. Tampoco necesitan los consejeros y consejeras de sanidad que les digan con quién pueden o no concertar servicios públicos. Y la Ley de Eutanasia ya la planteó el Gobierno Socialista, y lo que deben hacer es, básicamente, tramitar una Ley que tenga una amplia mayoría. UP, en una cartera sanitaria, debería dejar de tener una actitud de sospecha continua y de tratar de echar abajo el modelo de farmacia, la formación o las inversiones. UP debería dejar de ser UP para acceder a la cartera de Sanidad, si Pedro Sánchez la vuelve a ofrecer.