Opinión

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Santiago de Quiroga Editor de EG | viernes, 22 de marzo de 2019 h |

La falta de medicamentos puntual es habitual en la UE. La notoriedad mediática actual es sorprendente.

En los últimos días una terrible noticia ha llegado a las portadas de periódicos y aperturas de telediarios: el desabastecimiento de ciertos medicamentos. La realidad es tan relevante como la falta de “bollycao” en el súper, pero la alarma social no se ha hecho esperar. Influidos por la triste realidad de Venezuela o Cuba, donde la falta de medicamentos esenciales sí es una tragedia humanitaria, los medios se han visto seducidos por un mensaje tan falso como insípido: que algunos medicamentos tengan una falta de suministro por cuestiones ajenas a la propia voluntad del fabricante, algo que es posible porque no hay fabricación perfecta, y ocurre en el resto de la UE. Pero cada caso es distinto y todos son entendibles y perfectamente sustituibles. Dalsy® tiene una docena de opciones alternativas mientras vuelve a la normalidad su producción, ocasionada por la necesidad de corregir el prospecto. Adiro® tiene alternativas genéricas que pueden paliar sus faltas. En ambos casos no es una alarma ni debería ser noticia de apertura de informativos. Hay genéricos alternativos, como explican desde las boticas. Que el precio de un envase de 28 comprimidos de omeprazol sea de unos 2 euros no indica que no esté entre las prioridades de fabricación, pero puede condicionar una adecuada planificación productiva. Razones técnicas, de producción o económicas responden al poco más del 1% de desabastecimiento de medicamentos habitual, que se ha disparado en el segundo semestre de 2018 al 2,3%, impulsado por la retirada de valsartán. Ninguna de estas situaciones compromete la salud de los españoles y ese mensaje debería trasladarse desde todos los ámbitos. Otra cuestión es que ahora el debate del precio tan bajo de algunas moléculas genéricas sea un elemento de reflexión. Los precios bajos pueden facilitar exportaciones paralelas para su venta fuera de España a un precio mayor, y hacer que su producción sea más difícil de planificar por estas cuestiones. Aeseg viene explicando el peligro que existe con los precios muy bajos de algunos genéricos, que erosionan tanto a las compañías como la propia capacidad de producción. En lo que debemos estar todos de acuerdo es en la inutilidad de la alarma social creada por los medios de comunicación.