La Junta de Andalucía ha iniciado la tramitación de una propuesta de ley por la que se modifica la Ley 22/2007 de Farmacia de Andalucía. El objetivo es plasmar en la legislación la eliminación de las subastas de medicamentos, a pesar de que en la práctica ya podrían denominarse como inexistentes. Desde que el presidente regional Juanma Moreno Bonilla, anunciase a finales de 2020 que había vencido el plazo de la última subasta vigente en la comunidad autónoma, no han vuelto a publicarse convocatorias al respecto. En este mismo momento, Moreno Bonilla informaba de que este quedaría sustituido por un nuevo modelo de subastas ‘mejorado’; pero con el anuncio de esta semana, la propuesta pasar por eliminar cualquier mención o amparo en la legislación a este sistema.

Con este anuncio se cerraba uno de los capítulos negros de la historia reciente de la farmacia, culminando la promesa expuesta por el Partido Popular, Ciudadanos y VOX en 2018, como parte de su acuerdo para formar un gobierno conjunto en Andalucía.

Con el anuncio del fin ‘oficial’, y legislativo, de las subastas de medicamentos se cerrará uno de los capítulos que más oposición ha generado entre los profesionales del sector farmacéutico

En los años que estuvo vigente el modelo de subastas, los farmacéuticos mostraron su oposición en repetidas ocasiones, con las patronales andaluzas del sector al frente. Alegaban que este conllevaría numerosas inequidades y que podría desembocar también en problemas de desabastecimiento de fármacos. Este malestar del sector llegó a elevarse hasta el Parlamento Europeo y, aunque la justicia dio validez a este modelo, desde que Moreno Bonilla llegase a liderar la junta andaluza, al no emitirse nuevas convocatorias, estas quedaron eliminadas de facto en la región.

Ahora, teniendo en cuenta las opiniones expresadas por los farmacéuticos desde que entrase en vigor el modelo de subastas implantado por el PSOE en 2021, solo queda esperar a que el ejecutivo andaluz ‘mueva ficha’ y dé más detalles sobre la transición hasta un nuevo sistema propio o bien se rigen por el modelo de prestación farmacéutica existente en el resto del país.

Si apostasen por un nuevo modelo regional, sería en todo caso vital que cuente con el beneplácito del sector y deberá recoger algunos de los valores expresados por estos profesionales, como pueden ser, además de la equidad, una intención clara a evitar desabastecimientos de fármacos. En definitiva, no repetir errores e inequidades del pasado.