Cerrar 2020 ha supuesto para muchos españoles un momento de esperanza, de mirar al futuro pensando que este nuevo año, el 2021, será el del carpetazo a la pandemia, o al menos que esta deje de golpear con fuerza los sistemas sanitarios y las economías mundiales. Sin embargo, los primeros días de este nuevo año se presentan como una especie de déjà vu. Por lo menos así es en el ámbito sanitario. Y es que España se encuentra inmersa en el inicio de la tan temida “tercera ola”, y todo apunta a que las restricciones serán el pan nuestro de cada día.

Pero también lo es porque vemos como este 2021 se inicia con el mismo ritmo de 2020 a la hora de afrontar esta crisis sanitaria. Las tasas de vacunación dejan mucho que desear en muchas comunidades autónomas, donde aún no se han llegado a administrar ni el 10 por ciento de las dosis que han recibido. Si no se acelera el ritmo de la vacunación, dificilmente se consiguera ese 70 por ciento de inmunizados para el próximo verano. Coordinación, medios y recursos para la estrategia de vacunación frente a la COVID-19 debe ser prioritario en las próximas semanas (y meses).

España se encuentra inmersa en el inicio de la tan temida “tercera ola”, y todo apunta a que las restricciones serán el pan nuestro de cada día

Y si hablamos del diagnóstico, pocas diferencias podemos encontrar con 2020. Antes de las Navidades todo parecía apuntar a que la realización de test en farmacias sería realidad en cuestión de días, pero lo cierto es que la tercera ola parece que llegará antes de que los ciudadanos puedan tener acceso a estos test en las boticas españolas. A principios de diciembre la propia OMS lanzó un llamamiento a todos los países de la UE para que incorporasen con celeridad los test de antígenos en sus estrategias de diagnósticos, facilitando el acceso a estos a los ciudadanos europeos. Desde entonces, pocos avances hemos podido observar.

Además, 2021 se iniciará con un nuevo cambio en el Ministerio de Sanidad. El sexto que se produce desde 2016. De hecho, Sanidad es la cartera con más movimiento de los últimos años, con un ministro de media por año. Se desconoce aún quién tomará las riendas de una de las carteras más estratégicas en este momento, pero lo que es seguro es que son numerosos los retos que deberá afrontar la nueva o el nuevo ministro de Sanidad. El sector vuelve una vez más a mirar expectante a quien será el dirigente de la sanidad española que, esperemos, rompa con la racha de constantes cambios ministeriales.